Mesa de Redacción

Imbéciles con altavoz

Por J. C. Ibarra - Miércoles, 14 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

LA calidad del tráfico de comentarios que se mueven por las redes sociales puede dar para un estudio sobre el nivel de salud mental de un país. Al menos, sobre el de la parte más activa de esa sociedad digital ya que, como en la pedestre, el de la mayoría silenciosa es difícil de cuantificar y cualificar. Echar un vistazo a las opiniones (incluyamos en esta categoría también los exabruptos, por mucho que a veces cueste) revela un porcentaje bastante elevado de personas avinagradas, dispuestas a echar por tierra cualquier argumento utilizando las más copiosas y desabridas secreciones biliares. La manifestación pública a través de las redes se lleva a cabo, además, utilizando el anonimato como acicate liberador de posibles inhibiciones. El nivel de descalificación, odio o agresividad hacia los demás participantes en un chat sería infinitamente menor si quien así actúa debiera presentar su verdadera tarjeta de visita, es decir, si el resto del mundo pudiera ver quién se encuentra tras ese disfraz de trol. La proliferación de este tipo de individuos, mercenarios de la polémica que se abonan a un bando u otro en función de cuál de ellos le ofrece una remuneración más suculenta en forma de daño a los demás, ha convertido los foros de Internet en terrenos minados en los que hay que ser muy valiente, o inconsciente, para entrar a cara descubierta. Limpiar la red de estos elementos es una utopía: siempre ha habido imbéciles, y ahora tienen un altavoz.

jcibarra@deia.com