moscú, a -8 grados

En blanco y negro

El Athletic aterriza en la capital rusa cubierta de nieve y a -8 grados. Ziganda no sorprende con su lista y deja fuera a Aketxe, Vesga y Sola

P. Ruiz - Miércoles, 14 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

Moscú - Nada más salir al exterior la sensación es heladora. Como si de repente uno se encontrara en otro mundo. El calor artificial del interior del aeropuerto de Sheremetievo, después de pasar un exhaustivo control de seguridad, engaña al cuerpo. Fuera está la realidad. El recién aterrizado se queda prácticamente inmovilizado, respirar exige un esfuerzo añadido. El termómetro es retador, aunque menos de lo temido. Son las 20.00 horas en Moscú, Sesenta minutos antes del horario previsto para el duelo de mañana en el Otkrytie Arena. La temperatura impone: -8 grados centígrados que se congelan un puñado más si se testa la llamada sensación térmica causada por una pequeña racha de aire devastador. El conjunto de José Ángel Ziganda está avisado, porque mañana se espera algún grado menos, y se entiende que preparado para combatir a un Spartak complicado y a un ambiente terrorífico en lo climatológico y en las mismas gradas, donde el calor de más de 40.000 espectadores supondrá un contraste con el castañeteo de los dientes y el entumecimiento de las extremidades de todo ser humano ajeno a estos climas tan inhóspitos.

Es febrero, uno de los meses más gélidos en Moscú. Las temperaturas no alcanzan puntos positivos. Si fuera así, se trataría de un hecho anómalo. La noche cae en la capital rusa a primera hora de la tarde, por lo que se hace larga. Mucho. El frío hace sus estragos y el tránsito por sus calles, en las que cuesta horrores mantenerse de pie por la superficie resbaladiza que generan la nieve y el hielo, es notablemente menor que en los picos diurnos más intensos, lo que acentúa una estampa poco acogedora. Se entiende que mañana, por lo menos en lo que a la masa social del Spartak se refiere, se detectará un poco más de vida en torno al estadio y en su mismo interior, que acoge varios locales comerciales y de restauración que aportan una cálida actividad.

Hoy tocará hacer turismo. El puñado de aficionados que acompañan al equipo en el chárter oficial y otras decenas más que se sumarán procedentes de otros viajes organizados al margen del club se dejarán ver por los lugares emblemáticos de Moscú, con la Plaza Roja como punto de encuentro y referencia. Será el momento de palpar la capital moscovita, de sacar los colores rojiblancos, que también comparte un Spartak, que en las semanas precedentes ha huido del frío para coger calor en Dubai y Marbella, destinos más amables para entrenar y jugar.

CONVOCATORIA El Athletic no ha disfrutado del mismo privilegio que su rival de resetearse al margen de la competición. Ha sido todo lo contrario. Sus días más recientes han aumentado el estrés por culpa de un juego decadente y por unos resultados que crean muchas dudas en la parroquia athleticzale. Quizá la Europa League surta un efecto balsámico y dé una alegría a una afición más habituada este curso a sufrir que a gozar. Con esa idea reanimadora aterrizó ayer en Moscú el conjunto de Ziganda, que, como suele ser norma en esta competición se llevó a 19 hombres por aquello de reclutar a Unai Simón como tercer portero. El técnico deja en casa por motivos técnicos a Kike Sola, que solo ha jugado en el partido de Copa en Formentera;Aketxe, inédito en los dos últimos meses, y a Vesga, del que ya no se tienen noticias. A ellos, se suman las bajas por lesión de Muniain, al que se espera en abril;Balenziaga, cuya recuperación se alarga más de lo previsto, y del inhabilitado Iñigo Martínez, por haber jugado en la presente edición en las filas de la Real Sociedad. Por lo demás, no hay sorpresas, si bien Ziganda podría guardarse algún retoque innovador.