Mesa de Redacción

Zarzuelas goyescas

Por Susana M. Oxinalde - Martes, 13 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

PACO Granados dejó ayer a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, caminando en el alambre de la imputación, desgastando de tanto tirar esa manta por el caso Púnica y que alumbró dos revelaciones parecidas a dos enigmas: la primera citando a Rajoy y la segunda deslizando el affaire Cifuentes-González que ha dejado al PP temblando de miedo y en los demás, una náusea. De la primera, M. Rajoy sale tan bien parado que en lugar de pellizcarse él, se ha pellizcado el plasma: Granados asegura que fue Mariano quien destapó la Gürtel cuando llamó a Aguirre para ponerle sobre la pista de los pelotazos en municipios de Madrid, Aguirre ordenó a González mandar parar pero ya era tarde: la sombra del ático de lujo era larga y regalada. Pero el espectáculo, de ínfima calidad por cierto, sobrevino cuando le contó al juez que los tejemanejes entre Cifuentes y González terminaron cuando dejaron de aliviarse interpretando la popular versión que hicieron suya Cachuli y la tonadillera de que hasta la corrupción se acaba de tanto usarla. Todo el partido hablaba en B y de mil amores se entendían entre ellos y en todas las esferas años antes de los pucheritos de Esperanza Aguirre, asediada por los golfos que no veía porque, de tan lista, acabó siendo miope en esta zarzuela goyesca de chorizos y chorizas, según la propia Cifuentes, que se reúnen con hombres y “se hacen las rubias”. ¿Otra lista?

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