presentadora de ‘Noticias Cuatro 1’

Chaparro: “Feminazi es lo más bonito que algunas personas me llaman en las redes sociales”

Considera “un milagro” haber estado veinte años como conductora de los informativos de Mediaset, un hecho que, destaca, evidencia un cambio en el periodismo

Martes, 13 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

madrid - A su juicio, ya no son solo los varones los que pueden envejecer en pantalla. Feminista convencida, Chaparro (Salamanca, 1973) no concibe un periodismo que no visibilice la desigualdad entre hombres y mujeres.

Lleva dos décadas presentando informativos.

-Es un logro y un milagro, aunque están empezando a cambiar las cosas. Cuando yo empecé, las grandes referentes -Angels Barceló, Olga Viza- desaparecieron prácticamente todas a la vez. El hecho de que las mujeres de mi generación (tengo 44 años) sigamos de momento y llevemos tanto tiempo quiere decir que las cosas están cambiando y espero que sigan cambiando.

¿Debe el conductor de un informativo imprimir su personalidad?

-Tu lenguaje corporal está imprimiendo tu manera de ser, pero no quiere decir que tengas que usarlo para hacer un informativo de autor sesgado. Una cosa es cómo cuentas algo a cámara y otra, la información que das, que ha de tener criterios periodísticos objetivos.

¿Cómo ha evolucionado en estos veinte años?

-Las miles de horas de plató en directo te dan muchísimas herramientas para sortear los momentos de crisis. Es un trabajo que implica mucha agilidad mental y estar muy despierto. Lo puedo hacer porque llevo veinte años presentando y ya me ha pasado de todo: estar embarazada presentando y con la papelera al lado para vomitar, que se me caiga el agua en la regleta de sonido y empiecen a petar los fusibles a mis pies, directos que se caen...

¿Se puede innovar en un informativo?

-Sí. El informativo es un transatlántico, un barco grande y pesado que avanza despacio pero seguro. En veinte años el lenguaje audiovisual ha cambiado. Los informativos tienen vídeos más cortos, las imágenes respiran, dejas que sea el espectador el que se meta en la historia, cuentas las cosas de otra manera. La sociedad cambia y también la manera de ver el lenguaje audiovisual en otros sectores, fuera del informativo, y nosotros somos permeables y nos vamos adaptando.

Dos décadas en la misma empresa y con el mismo cometido. ¿No ha tenido tentación de cambiar?

-Me da mucho respeto. He escrito una novela, he trabajado en radio, escribo en prensa, tengo un blog, pero el salto a otro tipo programas en los que no tengo experiencia..., me tendrían que ofrecer algo que me gustara de verdad.

¿Se jubilará presentando informativos?

-Sería maravilloso. Ojalá dentro de veinte años pueda decir que las mujeres de sesenta podemos presentar informativos. En Mediaset hay, y a mí me admira, muchas mujeres de edad presentando programas, muchísimas, diría que apenas hay mujeres jóvenes. Ahora hace falta que ese salto que han dado los programas lo den los informativos.

¿Le queda mucho al periodismo para ser una profesión igualitaria?

-Llevo muchos años luchando como feminista, posicionándome, como otras compañeras, y nos han insultado, nos han llamado de todo. Y nos siguen insultando: “Feminazi” es lo más bonito que determinadas personas me llaman en las redes sociales. En periodismo nos queda mucho camino por andar, pero hemos dado un paso importantísimo con mujeres cubriendo guerras, empezando a dirigir redacciones, envejeciendo delante de las cámaras o escribiendo columnas de opinión en los grandes periódicos.

Algunos colegas han dejado las redes sociales. ¿Se lo plantea?

-Las cosas te afectan, pero solo si la persona que te critica tiene razón o te critica con fundamento. Yo ya no me pongo a discutir con alguien con el que no cruzaría dos palabras tomando un café, es absurdo. Sigo usando las redes, de momento, sirven para contactar con gente que está al otro lado de la pantalla, al otro lado de mi novela. A los energúmenos, ni caso. Es muy triste, pero es un reflejo de la sociedad. A mí, por ejemplo, un hombre me dijo que me tenían que soltar en el desierto de Afganistán para que me violaran los del ISIS. - Efe