Ángel Garay Colegio de farmacéuticos vasco

“Aunque no precisen receta, no hay que abusar de los medicamentos porque no son ni agua, ni caramelos”

Recién elegido presidente del Colegio Vasco de Farmacéuticos, Garay pone el acento en racionalizar el uso de las medicinas y en conocer su efectividad real

Una entrevista de Concha Lago - Lunes, 12 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - Garay abandera a las 900 boticas vascas y 3.300 farmacéuticos que hay en Euskadi, después de décadas defendiendo el oficio.

Las farmacias vascas dispensan de media casi cien mil recetas electrónicas al día. Parece una cantidad excesiva para una población de poco más de dos millones de habitantes.

-La cifra real de dispensaciones es de tres millones de recetas electrónicas al mes y ahí no entra la farmacia hospitalaria. No sé si es mucho o no, pero esa es la realidad y la necesidad que ven los médicos de Atención Primaria.

Y además de los fármacos con receta, están los que se consumen sin ella. Hemos tomado tantos antibióticos que las bacterias se han vuelto resistentes.

-Sí, hay que poner atención en la utilización de los antibióticos porque se ha convertido en un problema de salud pública de primer orden. Hace ya muchos años hicimos un programa en conjunto con dentistas y médicos, para ir cambiando ese paradigma de autoprescribirse antibióticos, Muchos ciudadanos ya son conscientes de lo serio de este tema y que no vale usarlos en procesos donde estén involucrados virus sino bacterias. Y luego hay medicamentos, que no son de prescripción médica, que son de consejo farmacéutico... y ahí también hay que usar solo los necesarios.

Hay gente que tiende a tomar un ibuprofeno antes de hacer deporte para evitar que le duela algo.

-Sí abusamos de analgésicos y esto no es agua. Tienen sus beneficios pero también su parte negativa porque hay que metabolizarlos, porque obligan a que funcione el hígado, el páncreas... y dejan su huella. Hay que ser prudente con los medicamentos, no abusar de ellos porque no son agua ni caramelos. No porque no precisen receta son productos baladí.

Otros toman un laxante o un antiácido para el estómago antes de realizar una comida copiosa.

-Sí, estamos banalizando el medicamento como si fuera un producto de consumo más y no lo es. Hay que usarlo cuándo y como se necesite y en sus justos términos. Pero en una sociedad que no tiene ninguna resistencia al dolor, hay que hacer una labor constante de educación en salud. Ahora se llega a decir voy a dar un discurso y como me pongo muy nervioso voy a tomar algo... pues igual con una taza de tila tienen suficiente. Incluso a veces ciertos recursos como las plantas medicinales, si se usan con moderación, pueden funcionar.

Ustedes han puesto el foco en el seguimiento farmacoterapéutico. ¿En qué consiste exactamente?

-Cuando hablamos de seguimientos farmacoterapéutico hablamos de garantizar el buen uso de los medicamentos y de detectar problemas generados con los fármacos para prevenir resultados negativos en todo el proceso. Queremos analizar cómo benefician al paciente de forma individual y comprobar si lo hacen cómo piensa el médico. Tenemos varios programas en esta materia pero hay uno de la Dirección de Salud del Gobierno vasco que es innovador y pionero en España y prácticamente en toda Europa.

¿El del control de pacientes diabéticos?

-Sí, en los tres territorios hay unas zonas, en concreto Durango, Eibar y Abetxuko, en Gasteiz, donde se desarrolla un programa de seguimiento farmacoterapéutico a pacientes diabéticos que usan ocho o más medicamentos. Vamos a ver en este piloto qué resultados se dan a distintas cuestiones. Por ejemplo en la comunicación y el trabajo en equipo de los distintos profesionales de Salud que trabajan en Atención Primaria. Otra de las miradas consistirá en analizar si la acción de los sanitarios mejora la salud de los pacientes polimedicados con diabetes.

¿Se va a extender a otras áreas de Euskadi?

-En principio vamos a ver los resultados y si son buenos, se estudiará su extensión. Al fin y al cabo se trata de reflexionar sobre lo que gastamos en medicamentos. Y eso hay que hacerlo paciente a paciente. Si lo hacemos bien, nos acercaremos al ideal en materia de medicamentos, que es muy difícil de lograr.

¿Cuál es ese ideal?

-El ideal es consumir los medicamentos necesarios, ni por encima ni por debajo y así lograremos gastar lo que necesitemos, ni más ni menos y eso ayudará a la sostenibilidad del sistema. Perseguimos esa precisión pero eso no es fácil para que el esfuerzo y el gasto que realizamos merezca la pena para el paciente.

Que quieran reflexionar sobre lo que se gasta en medicamentos parece implicar que hay un gasto excesivo. Muchas veces se ha dicho que muchas personas polimedicadas, quizá podrían prescindir de algo de que lo toman.

-Has dado en el clavo. Porque a veces hay duplicidad en los tratamientos. Hay un programa de revisión de la medicación para ver qué guardamos en casa y cómo lo conservamos. Hay que ver qué tomamos qué dejamos de tomar, y qué pautas seguimos... Todo eso está encima de la mesa. También hay que estudiar qué resultados da ese medicamento. Y revisar si en nuestra ficha hay dos medicamentos duplicados, si estamos siendo adherentes al tratamiento.. y todas las cuestiones relacionadas.

Es difícil realizar ese control con mayores con enfermedades crónicas que pueden llegar a tomar hasta ocho pastillas al día.

-Sí es verdad. Hay personas mayores polimedicadas que toman cinco, seis y ocho medicamentos y es muy complicado que las usen correctamente. Y además es más que posible que haya alguna duplicidad. En muchos casos, seguro que hay que retirar o hay que represcribir alguno. Se han hecho programas parciales pero el seguimiento debe ser de todos ellos con la implicación de todos los profesionales sanitarios. Porque hablamos de medicamentos, que es la tecnología sanitaria más utilizada porque los medicamentos solucionan muchos de los problemas de salud. Y si no hubiese habido estos avances no podríamos luchar contra enfermedades como el cáncer o la diabetes. Pero tenemos que aprender a utilizarlos bien.

¿Qué resulta más problemático? ¿La falta de adherencia, los errores de prescripción, quizá que guardamos demasiado en el botiquín casero y los administramos mal...?

-No hay una jerarquía concreta de problemas. La falta de adherencia es considerable. En algunos estudios lo cifran entre el 40 y el 50% de personas que no siguen adecuadamente su tratamiento. También sabemos que hay situaciones de ingresos en el hospital por el mal uso de los medicamentos. Porque no a todos les siente igual el medicamento. Como somos genéticamente diferentes, a algunos les beneficia y a otros les puede llegar a perjudicar.

Recientemente se ha conseguido que la receta electrónica sirva para adquirir fármacos en otras comunidades. ¿Es un gran paso?

-Bueno está costando porque falta un poco de inversión y adaptación en las farmacias para atender de forma ágil. Y hay comunidades que todavía no se han incorporado. Es cierto que para la ciudadanía es un avance poder usar otra farmacia fuera. Pero los pacientes suelen preferir llevar la medicación desde aquí... porque al final viajan con una seguridad que igual es subjetiva. Además aquí hay ayudas al copago y en otras comunidades no lo tienen... así que tienen que pedir el reintegro de lo que han pagado en otra comunidad y quizá implica algo de lío con el papeleo. Además debería ser posible usarla en toda Europa no solo en el Estado español.