san josé se ha convertido en objeto de críticas

De santo a condenado

San José ha pasado de ser un fijo para Valverde y Ziganda a convertirse en cabeza de turco y encadenar dos meses sin jugar. el navarro se la juega a un año de expirar su contrato

Pako Ruiz - Lunes, 12 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

bilbao - Dicen que las palabras se las lleva el viento. Mikel San José (Atarrabia, 30 de mayo de 1989) puede dar fe de ello. O, en su defecto, es a José Ángel Ziganda al que le toca explicarse. No en vano, el técnico ha alabado al navarro siempre que este ha sido cuestionado por su juego. San José ha sido uno de sus fijos y Ziganda debía defenderlo: “Nos da cosas que agradece el colectivo”, ha argumentado en varias ocasiones sobre el perfil del centrocampista, aunque este haya ejercido a un nivel muy por debajo del esperado. San José, sin embargo, ha caído en el ostracismo. No se tienen noticias de él en los dos últimos meses. Su comparecencia más reciente se remonta al derbi ante la Real Sociedad en San Mamés. Entonces hizo pareja en la medular con Mikel Rico, que le ha adelantado por la derecha.

A San José le ha penalizado su pobre rendimiento, que le ha generado ser el objeto de las críticas más duras por una gran parte del entorno rojiblanco. Él mismo se olía un mal momento a corto plazo en el equipo. Sus reflexiones tras el enésimo fiasco en Balaídos frente al Celta (3-1) fueron reveladoras: “Soy consciente de que no estoy bien”. Lo que no podía intuir el navarro es que cayera en el más profundo olvido. Es su pico más bajo en sus nueve campañas como león y hay que irse hasta el tramo inicial de su recorrido en el primer equipo -curso 2009-10 bajo la etapa de Joaquín Caparrós-, para sufrir un rol tan residual.

El de Atarrabia, que lo había jugado casi todo en las dos últimas temporadas del ciclo de Ernesto Varverde en el banquillo bilbaino, se había blindado en la medular a pesar de los pesares. Sus estadísticas le reivindicaban. Ha ejercido en trece de los primeros 16 partidos de liga, ha jugado ocho de los diez compromisos consumados hasta la fecha en la Europa League y fue titular en el fatídico encuentro de Copa en Bilbao frente al Formentera. Aquel humillante K.O. hizo que el Athletic tocara fondo y quizá también el propio San José, que emerge como cabeza de turco de aquellos instantes tan críticos para los leones. El navarro, con 332 partidos oficiales a sus espaldas, se sentía señalado como uno de los causantes de tal estropicio futbolístico y pasó a ser condenado. Cuatro días después de la despedida de la Copa, no jugó en Riazor, sí lo hizo ante el Madrid por la lesión muscular de Iturraspe y repitió en el decisivo compromiso en Ucrania frente al Zorya. Ausente en el Ciutat de València por decisión técnica, reapareció frente a la Real y se encuentra en paradero desconocido desde entonces.

Al navarro, que tiene contrato con el Athletic hasta el 30 de junio de 2019, no se le echa de menos. Por lo menos, esa es la impresión a primera vista. Ni siquiera le añoran esos muchos que incluso la campaña pasada entonaban en la grada el cántico Mikel San José, Mikel San José cuando los rojiblancos se aprestaban a botar un córner. Otrora el atarrabiarra era sinónimo de máximo peligro para el rival por su facilidad de hacer goles a balón parado, pero esa plusvalía también le ha abandonado. El curso anterior le avalaron sus cuatro tantos. En el actual, está inédito tras participar en 22 partidos oficiales.

DE LA MANO DE VESGA El desplome del navarro ha estado emparejado al de Mikel Vesga, ya que la fórmula de esta dupla en la medular ha sido nefasta en casi todas sus comparecencias. San José no ha llegado a hacer buenas migas con el gasteiztarra, probablemente porque son dos jugadores de un corte un punto similar, lo que les ha hecho incompatibles. Sobre todo, porque con los dos juntos en el césped el Athletic no ha tenido soltura a la hora de crear juego, lo que ha lastrado las opciones ofensivas. Ziganda cambió de registro. Iturraspe y Mikel Rico ejercen ahora en el centro de operaciones, con Beñat como alternativa, pero esta vía también ha empezado a hacer aguas, por lo que quizá habrá que esperar a un nuevo plan en el doble pivote que tantos quebraderos de cabeza causa al entrenador.