centrocampista nigeriano

Un pulmón para mantener la esperanza

El nigeriano Peter Etebo, recién aterrizado en Las Palmas, se gana a la afición amarilla por su coraje sobre el campo

Un reportaje de Arkaitz Aramendia - Jueves, 8 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

POCOS se hubieran aventurado a decirlo antes del pasado lunes, pero a día de hoy es una realidad: Peter Etebo (Lagos, Nigeria, 9-XI-1995), cedido por el Feirense de Portugal hasta el próximo 30 de junio es la nueva sensación de la Unión Deportiva Las Palmas. El incansable centrocampista nigeriano, incorporado por el cuadro canario en la recta final de un mercado invernal en el que su nombre pasó inadvertido para el gran público, incluido para la hinchada amarilla, se ha ganado a propios y extraños gracias a su brillante actuación ante el Málaga en el Estadio de Gran Canaria. El choque, a vida o muerte entre dos equipos hundidos en lo más profundo de la clasificación, se resolvió sobre la bocina gracias a un gol de Alen Halilovic que dio los tres puntos al conjunto dirigido por Paco Jémez, quien quedó sumamente satisfecho con el rendimiento de Etebo, su nuevo pulmón sobre el césped.

El africano, que se multiplicó hasta límites insospechados para dotar de una desconocida vitalidad a un grupo de jugadores entre los que también destacó Matías Aguirregaray, otro de los fichajes de invierno de Las Palmas además del central Alejandro Gálvez, el mediocentro Gabriel Peñalba, el delantero Emmanuel Emenike y los atacantes Nacho Gil y Jairo Sampeiro, acabó el encuentro “muerto”, como él mismo declaró a través de un vídeo que causó sensación entre los seguidores, rendidos a su figura. “Importante victoria esta noche. Estoy muerto. Ahora tengo que recuperarme. Gracias a todos mis fans por el apoyo esta noche”, señaló el nigeriano, que se convirtió ante el Málaga en una de las principales bazas ofensivas y defensivas de Las Palmas. Hasta tal punto llegó la incidencia de Etebo en un partido en el que dejó constancia de sus aptitudes, las cuales le han llevado a firmar hasta final de temporada con un equipo al que ya advirtió de antemano que iba para “jugar” y no para “estar en el banquillo”.

Jémez, necesitado de nuevas armas para luchar por una permanencia que vislumbra a solo tres puntos de distancia tras el agónico triunfo logrado frente al Málaga, atendió la demanda del nigeriano. Con el número 6 a la espalda, Etebo formó parte del once inicial y no dejó de correr, ni disputar cada balón durante los noventa minutos. Sus estadísticas reflejan a la perfección su influencia directa en el juego de Las Palmas. Con un 85% de efectividad en los pases (45/53), vencedor en 18 de los 24 duelos disputados y con siete faltas recibidas con el añadido de no cometer ninguna y probar fortuna ante la portería rival hasta en tres ocasiones, el centrocampista firmó unos números sobresalientes que dejaron en buen lugar las manifestaciones previas de Jémez, quien había remarcado que “quiero mercenarios, en el campo no hay espacio para sentimentalismos”.

EL MEJOR EJEMPLO El técnico, de este modo, quiso hacer hincapié en la importancia de tener a su disposición futbolistas que ofrezcan lo mejor de sí más allá de los colores que defiendan en cada momento. Cuestionado al respecto, el entrenador canario incidió en el cariz positivo que tiene el término mercenario. “Hay gente que prefiere jugadores que mueran por el escudo y otros que mueran por dinero. No creo que la palabra mercenario sea despectiva, porque hablo de jugadores. La afición tiene sus sentimientos, pero en el campo no quiero sentimentalismos, prefiero otras actitudes”, resaltó Jémez, cuyas palabras hizo buenas Etebo, internacional absoluto por Nigeria y nuevo ídolo de una afición que proyecta sus esperanzas en su silueta.

Mañana, sobre el césped de San Mamés, Las Palmas volverá a afrontar un choque vital para sus intereses y lo hará con la moral relanzada tras vencer por la mínima al Málaga y con un nuevo pulmón en el centro del campo como estandarte. Etebo, no en vano, solo ha necesitado noventa minutos para erigirse en uno de los renovados líderes de un equipo que viajará a Bilbao con ánimos relanzados.

Por su gesto de deportividad ante el eibar