cuarto entrenador de la temporada

La casa de los líos

La Unión Deportiva Las Palmas, penúltima en la clasificación y con Paco Jémez convertido en su cuarto entrenador de la temporada, vive una aciaga campaña llena de sobresaltos en el plano deportivo y extradeportivo

Un reportaje de Arkaitz Aramendia - Miércoles, 7 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:00h.

AIRE. Eso es lo que cogió el lunes la Unión Deportiva Las Palmas con su balsámico triunfo ante el Málaga en el Estadio de Gran Canaria. La cita, catalogada de auténtica final por dos clubes que asomaban hundidos en el fondo de la clasificación, se resolvió en los minutos finales en favor del próximo rival del Athletic gracias a un gol de Alen Halilovic sobre la bocina. El tanto del croata, que permite seguir soñando al conjunto amarillo con una salvación que vislumbra ahora a solo tres puntos, ha sido uno de los escasos motivos para sonreír que ha encontrado la entidad canaria a lo largo de una temporada repleta de sobresaltos. Si tormentosa fue la segunda mitad del curso pasado, en la que los entonces pupilos de Quique Setién encadenaron derrota tras derrota hasta terminar la temporada envueltos en una dinámica destructiva a todos los niveles, no menos aciaga ha resultado la presente campaña para el cuadro insular.

Ni siquiera la ilusión que despertó en verano la incorporación de Vitolo hasta la apertura del mercado invernal dio los beneficios esperados a un equipo que vio cómo el ahora jugador del Atlético, gafado en su vuelta a la isla, sufría dos lesiones musculares que le apartaban de su mejor nivel. Solo Jonathan Viera, no en vano, ha rendido al nivel esperado en una plantilla sumamente necesitada de puntos que también ha visto desfilar entrenadores uno detrás de otro. Hasta cuatro, con la llegada de Paco Jémez, han visitado un banquillo ardiendo y lleno de dificultades en el terreno deportivo y extradeportivo. La primera apuesta del presidente Miguel Ángel Ramírez para relevar a Setién fue Manolo Márquez. El técnico barcelonés, procedente del filial, permaneció seis jornadas en su recién estrenado cargo, en las que solo fue capaz de ganar al Málaga (1-3) y al Athletic (1-0), partido en el que protagonizó un rifirrafe con José Ángel Ziganda al término de los noventa minutos.

Sobrepasado por una delicada situación tras haber tenido que hacer frente a finales de agosto a un acto de indisciplina del atacante Tana, Márquez se anticipó a una destitución que se antojaba inminente presentando su dimisión. Lo hizo el 26 de septiembre, reconociendo haberse sentido “desubicado” y dejando su lugar en el banquillo en manos de Pako Ayestarán. El cambio de cromos, sin embargo, no pudo resultar más negativo para los intereses de la Unión Deportiva Las Palmas, pues el técnico de Beasain no hizo sino empeorar los registros de su predecesor para instalar al equipo en una galopante crisis en todos los niveles. Tras debutar con un 3-0 en contra en la visita al Barcelona, Ayestarán encadenó dolorosas derrotas ante Celta (2-5), Villarreal (4-0), Deportivo (1-3), Real Madrid (3-0) y Levante (0-2). La racha se cortó con el empate firmado frente a la Real Sociedad en Anoeta (2-2) en la decimotercera jornada, la última que dirigió el preparador vasco como entrenador amarillo, pues su destitución se hizo efectiva el 30 de noviembre tras caer por 2-3 contra el Deportivo en Copa.

PAKO, PAQUITO y PACO Inmersos en una dinámica cada vez más desoladora para los intereses de la entidad canaria, con los jugadores señalados desde la grada y sin visos de reacción en el campo, dos hombres de la casa tomaron las riendas de la primera plantilla. Paquito Ortiz y Rafa Cristóbal, como solución de emergencia, se hicieron cargo del equipo mientras el presidente Ramírez aguardaba la llegada aplazada de Paco Jémez para enero. Para entonces, la armonía dentro del vestuario amenazaba ya con saltar por los aires. Ejemplo de ello fue la pelea que protagonizaron a principios de noviembre Loïc Rémy y Oussama Tannane durante un entrenamiento. Los dos, de hecho, fueron descartados por Jémez nada más aterrizar en la isla, decisión que provocó un duro enfrentamiento dialéctico con el delantero francés, autor del gol con el que Las Palmas se impuso al Athletic en la primera vuelta y que a día de hoy aún figura como máximo artillero del conjunto insular con cinco dianas, las mismas que suma el argentino Jonathan Calleri.

Con Jémez en el banquillo después de que Paquito y Cristóbal solo pudieran sumar una victoria para la causa en cuatro jornadas, las cosas tampoco empezaron de la mejor manera. En su debut ante el Eibar el pasado 6 de enero, el entrenador canario cayó derrotado por 1-2, siendo el varapalo mucho mayor una semana después en la visita al Girona. El encuentro finalizó con un histórico 6-0 favorable al cuadro catalán. Más de uno pensó entonces que esa sería la puntilla para un equipo deprimido y marcado por los conflictos, pero nada más lejos de la realidad. Siete días después, el Valencia visitó el Estadio de Gran Canaria y, cual mayúscula sorpresa, mordió el polvo por 2-1 dando así un soplo de aire fresco al equipo de Jémez, que cayó por 3-0 en la visita posterior al Atlético para volver a vencer este lunes como local al Málaga en un agónico choque.

Es así, de sobresalto en sobresalto y tras hacer frente a innumerables contratiempos, como la Unión Deportiva Las Palmas afronta el partido del viernes ante el Athletic, que recibirá en San Mamés a un rival herido, pero no sentenciado pese a asemejarse en los últimos tiempos a una auténtica casa de los líos.