tras la tromba de agua del jueves

Bizkaia retoma la calma tras la tormenta

LAS LOCALIDADES VIZCAINAS | afectadas por la tromba de agua del jueves fueron recuperando ayer la normalidad evaluando los daños causados por el agua

Aritz Erdaide - Sábado, 13 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:08h.

muxika - Después de la tempestad suele llegar la calma y la premisa se cumplió ayer en Bizkaia, sobre todo en los municipios de Muxika, Gernika e Ibarrangelu y también en la zona de Mungialdea, donde los primeros rayos del día dejaron al descubierto la consecuencias de una tromba de agua que en apenas unas horas provocó inundaciones y grandes balsas de agua en la tarde del jueves. Fue una noche larga y llena de incertidumbre la que tuvieron que vivir muchos vizcainos, en la que se registraron 54 avisos por balsas de agua en la calzada y 15 por inundaciones de locales, garajes y viviendas. Además, el Servicio foral de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento intervino en tres rescates para ayudar a salir de sus vehículos a una veintena de personas que habían quedado atrapadas en balsas de agua en Muxika, el municipio más castigado por las precipitaciones.

Bomberos, personal cualificado y vecinos se afanaban desde primera hora de la mañana de ayer en achicar el agua y el lodo que había quedado en garajes, bajos y portales de distintos municipios. El miedo y los nervios vividos en muchas casas dejaron paso a la desolación a la hora de comprobar las pérdidas, por suerte solo materiales, ocasionadas por unas lluvias inusitadamente intensas, según detallaron los meteorólogos de Euskalmet para la época del año en que han ocurrido. A pesar de que el territorio vizcaino está acostumbrado a las precipitaciones, lo acontecido en la tarde del jueves fue un fenómeno que ningún modelo meteorológico podía prever. Solo hay que comprobar unas estadísticas que dejaron datos tan elocuentes como que Muxika llegó a acumular 72 litros por metro cuadrado en menos de 24 horas y Bermeo otros 70 litros por metro cuadrado. Estas situaciones obligaron a activar el aviso naranja en el río Oka a su paso por Muxika y en el río Ibaizabal a la altura de Amorebieta pasadas las siete de la tarde.

Fueron precisamente las localidades de Busturialdea las que peor parte se llevaron. El pueblo vizcaino de Muxika resultó el más castigado por los efectos de las fuertes lluvias que cayeron en Euskadi y que ocasionaron desprendimientos e inundaciones en el que varios coches se quedaron bajo las aguas de un enorme embalse que provocó cortes de tráfico rodado y del tren. Ayer los operarios todavía trabajaban sobre las vías del tren que une el municipio con Gernika-Lumo para restablecer una normalidad que fue asentándose según pasaban las horas del día. El alcalde de Muxika, Aitor Goldaraz, agradeció la solidaridad de los vecinos con los afectados por las inundaciones, mientras el municipio hacía balance de los destrozos causados. “Venía el agua con muchísima fuerza y velocidad”, relató el alcalde a los medios de comunicación en la zona donde ayer por la mañana aún se apreciaba la marca del agua a más de un metro de altura en locales y bares. Resultaron especialmente afectadas viviendas, garajes y locales cercanos a los dos ríos que cruzan el territorio, donde algunos vecinos salieron de sus casas cuando les entraba el agua y tuvieron que pasar la noche alojados con familiares o amigos.

Iratxe Bilbao era un ejemplo de ello. Su casa se encuentra en lo que se podría considerar la zona cero de la inundación, en el barrio de Kur-tzero, donde lo vivido le hizo recordar otra situación parecida ocurrida en el verano de 1983. “Me acordé mucho de aquello, ya que tenía unos 8 años. Ha sido algo muy parecido”. Según relató, “hemos pasado la noche sin dormir, con miedo y con la incertidumbre de no saber lo que pasaría, aunque el mayor susto fue durante la tarde”. En su caso tuvo que guarecer a dos personas que se vieron atrapadas en el bar Galtzada, ubicado a apenas 20 metros de la vivienda y que no podían volver a casa. “Fueron dos personas que hasta que no bajó el agua se quedaron en casa y cenaron con nosotros. Uno de ellos un hombre de 85 años que quería coger el coche cuando el agua llegaba hasta la cintura. Cuando el agua bajó pudo marcharse” detalló.

En vista de lo ocurrido, la Organizacion de Consumidores y Usuarios (OCU) animaba a los ciudadanos afectados por las intensas lluvias que se registraron el jueves que “revisen las condiciones de su seguro y reclamen”. Asimismo, recomendó que también se comuniquen los daños sufridos al Consorcio de Compensación de Seguros, además de a la aseguradora particular. En un comunicado, la organización de consumidores recordó que el Consorcio de Compensación de Seguros se hace cargo de las indemnizaciones para los vehículos y viviendas, siempre que estén asegurados, en los casos de “riesgos extraordinarios causados por fenómenos de la naturaleza u otros de origen político o social poco frecuentes y muy destructivos”.

Por otro lado, con la vuelta a la normalidad, ayer quedó desactivada la fase de emergencia del Plan Especial de Emergencias ante el riesgo de Inundaciones en su fase “0”. Según informó el Departamento de Seguridad, la red de carreteras está abierta al tráfico y no había constancia de la presencia de grandes balsas de agua, aunque aún se recomendaba circular con precaución. Los ríos vizcainos, salvo el Butrón, ayer ya habían recuperado su caudal después de que alcanzaran el nivel amarillo los cauces del Oka, a su paso por Muxika, el Asua en Sangroniz, y el Gobela en Getxo. Una noche, la del jueves, que quedará en el recuerdo de muchos vizcainos y en el que las consecuencias aún seguirán afectando a mucha gente durante las próximas jornadas.

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