Behatokia

Anotaciones recuperadas

Por José Félix Azurmendi - Viernes, 12 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:13h.

ANTES de borrarlo, revisas un texto viejo que duerme en la despensa, te das cuenta de que no ha perdido vigencia y lo mandas al periódico. No es difícil ponerle fecha. Cuando los diarios eran la medida del tiempo informativo, se aceptaba que no había nada más viejo que un periódico del día anterior. No es este el caso. Me parece:

Hoy por hoy Son las diez menos veinte. Lunes. 10 de enero. Gabilondo acaba de entrevistar a Josu Jon Imaz. El presidente del EBB ha estado impecable. Ha dado la versión más amable del que fue Plan Ibarretxe y es ya el Plan del Parlamento Vasco. Inmediatamente, Gabilondo y sus acompañantes se han dado a desarmar los buenos efectos que hubieran podido tener en su audiencia las sensatas, razonadas e inteligentes interpretaciones de Imaz. Su interpretación de los votos de Batasuna es “cínica”, se ha dicho de inmediato. Su respuesta a la pregunta de si acepta la Constitución española ha sido “ambigua”. Ha sido un intento “fallido de aminorar los efectos” del Plan. ¿Hay acaso dos planes? Se ha preguntado uno, porque el que Imaz explica y el que “hemos leído nosotros” no es el mismo. Y así. “Son las nueve y cincuenta y cuatro, escuchan hoy por hoy”.

Mejor no leer Ese es, no se sabe si el problema o el camino de solución: están hablando, reaccionando, sin haber leído el texto del Plan, ni mientras se elaboraba ni tras su aprobación. Un proyecto muy elaborado, tomando en cuenta los “errores” de Lizarra, consultando a las sensibilidades menos independentistas si bien vasquistas, a los líderes éticos de la sociedad vasca, a expertos españoles de buena voluntad y conocimientos legales sólidos, ha sido tomado por los españolistas como secesionista, aunque expresamente se diga lo contrario, desde el principio a fin. Esta reacción irracional ha obligado a los dirigentes de Batasuna a no poder oponerse a su tramitación, porque se arriesgaban a que sus votantes les sacaran los colores como cuando se los sacaron por decir que era lo mismo que ganara Ibarretxe que Mayor Oreja. Ese el problema. O la aportación mayor a la solución, porque está quedando claro que el problema es la versión de España de los nacionalistas españoles y no la “insensibilidad” de los nacionalistas vascos hacia sus conciudadanos no nacionalistas, vascos.

La luz de Mayor Jaime Mayor es el mejor aliado de los patriotas vascos. Cuando llega tarde y cuando llega pronto. Mayor Oreja no ha podido callar y, además de anunciar que llevará el Plan a Europa, ha advertido que el problema no es solo Euskadi, sino, y tal vez sobre todo, Catalunya. Y no le falta razón. Cuando se dice que se está en contra del Plan Ibarretxe por la manera como se tramitó no se está diciendo la verdad. Es esa una percha que viene bien a los españolistas vergonzantes y que quedará en evidencia en cuanto se compruebe que el centralismo no acepta la tramitación de las reformas del Estatuto que proponen los catalanes siguiendo todos los trámites previstos en el ordenamiento. ¿O alguien se cree que van a permitirles siquiera contar con selecciones deportivas autónomas, por no hablar más que de lo más frívolo? La única posibilidad para que parezca que el plan Maragall prospera es que los patriotas catalanes de ERC claudiquen a cambio de beneficios fiscales para todos los catalanes…

Otra de prensa democrática Viernes 7, siete de la tarde. Debate en Canal +. Sobre el Plan. Modera, es un decir, José María Calleja. Modera a un panel +: Joseba Arregui, de estrella invitada;Maite Pagazaurtundua, de cuota adolorida;Fernando López Agudín, de periodista forista distinto a Ermua en Madrid. Arregui enloqueció o tenía a mucha gente engañada. Calleja no tiene mucho que añadir. Arregui, que fue garaikotxeista hasta que dejó de serlo, como Cuerda y otros asesores fidelísimos consigo mismos, da una primicia: “el PNV está donde quería Garaikoetxea: mandando el lehendakari y no el partido”. “Podría reproducir cosas oídas cuando yo…”. “Reproduzca, por favor” (Calleja). Y reproduce que ha oído él, cuando era dirigente del PNV, a propósito del Plan Ardanza, a compañero(s) suyos de dirigencia, “a qué viene ese hijo de p.” con esas. Y habla, es un decir, de expulsión como vascos a todos los votantes del PP y PSOE, de cinismo político, de falta de escrúpulos, de totalitarismo (focos de, dice)… Apunta Maite, que asiente y asiente, que hay que poner “límites al libertinaje”. Y concluyen Joseba y Maite que solo una alianza PP-PSOE para desbancar a los nacionalistas (vascos) puede cambiar esto. No basta con lo que dice Fernando, empeñado en defender que Josu Jon no está por la labor y sí por la transversalidad.

La lección ética Y esta y otra gente no solo quiere mandar -seguro que Arregui se ve de candidato del frente PP-PSE/PSOE/EE-, que sería normal y lógico, sino que quiere instruir a todo el mundo en ética y buenas maneras. Una gente que no se da por enterada de los atentados a la ética desde el poder de antes y de ahora. Una gente que está dispuesta a mirar a otro lado cuando no a impulsar métodos poco ortodoxos para acabar con ETA y sus aliados. Una gente que sabe muy bien cómo empezó todo esto y por culpa de qué y quién tiene el morro de juzgar a todo cristo, muchos seguidores de Cristo incluidos. Un señor como Sanz que dice que lo de Ibarretxe le recuerda a Hitler. Un señor como Barreda, que tanto sabe de comisarías y ganadores de la contienda, que se permite criticar al lendakari Aguirre por filonazi. Un grupo como el de Vocento, antes y ahora Correo Español, financiador y beneficiaro del franquismo y de la monarquía instaurada, ahí está, dando lecciones de ética y democracia todos los días. Y los hijos del último censor que tuvo “Vizcaya” dando lecciones de periodismo democrático y autonomía a diestra y siniestra. ¿Cómo pueden tener tanta desvergüenza, cómo pueden creer que la gente decente haya podido perder la memoria hasta estos extremos?

Los obispos españoles Lo de los obispos españoles, muchas veces con apellidos vascos, no tiene nombre, se dice. Pero sí tiene nombre, antecedentes, explicaciones y muchos, muchos precedentes. También lo de Uriarte que, como Mateo Múgica, por pura decencia intelectual y moral, terminan apareciendo como nacionalistas vascos extremos. Este monseñor Uriarte que fue llamado para asistir la negociación entre ETA y el Gobierno español y que resumió tan bien el fracaso. Que fue aceptado por ser primo de una dirigente de HB, dijeron, y porque era amigo personal de este Mayor Oreja gordo, feo, avejentado y fracasado que dice que es católico militante cada vez que le conviene. Y los obispos catalanes, que, oh casualidad, tampoco están de acuerdo con los obispos españoles. Pero, claro, aquí no hay problemas nacionales. Aquí solo pasó que algunos cuerdos enloquecieron.

Le hemos pisado la cola Al gato, escribe Iñaki Anasagasti en DEIA para satisfacción de quienes echan en falta la escasa cobertura que se está dando al lehendakari y su Plan. No hay análisis mesurado en Madrid, y sí Brunete mediática, escribe Anasagasti. No hubo 23-F, no hubo GAL, no hubo incumplimiento del Estatuto de Gernika, no hubo descafeinamiento del autogobierno exigido por los vascos,… Dice también que Zapatero es como Aznar. Tiene ocasión de desmentirlo Rodríguez Zapatero. De entrada, ha reaccionado mejor que los Jáuregui, López, Ares y compañía. Dice Iñaki también que “El partido socialista tiene una oportunidad de oro para abordar políticamente un asunto que no es jurídico”, que “El conflicto vasco es un conflicto histórico de naturaleza política”. Pues eso.

Hasta aquí el texto que dormía en la despensa, recuperado antes de ser borrado. Tal cual, sin caer en la tentación de retocarlo. No me parece exagerado deducir que muchos de los problemas de fondo siguen siendo los mismos, si no es que han empeorado. Ustedes dirán.