críticas de cine

‘El instante más oscuro’: Alumbrar la oscuridad

El camaleónico Gary Oldman se convierte en Winston Churchill bajo las órdenes de Joe Wright

1940, Churchill se convierte en primer ministro británico en un momento realmente crucial en medio de la Segunda Guerra Mundial

Un reportaje de Frank Martin - Viernes, 12 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:14h.

TRAS la estela del Dunquerke de Christopher Nolan (2017), El instante más oscuro retrocede de nuevo hasta 1940, a las puertas del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Pero si Nolan apostó por un enfoque desde a pie de campo, en primera línea de fuego y batalla, el filme dirigido por Joe Wright toma otro enfoque: el de Winston Churchill, el hombre que al fin y al cabo tenía que decidir el rumbo de su país, Gran Bretaña. El camaleónico Gary Oldman aceptó el complejo desafío de interpretar al primer ministrobritánico, eje absoluto del filme. Una actuación que le ha valido, por el momento, el Globo de Oro a mejor actor dramático. ¿Será también el billete para el Oscar, logrando así su primera estatuilla?

Con un guion firmado por Anthony McCarten -La teoría del todo (2014)- el título original del filme, Darkest hour, hace referencia a uno de los discursos más famosos de Churchill. La elocuencia y determinación del primer ministro son claves del filme, que se desarrolla durante las cuatro semanas en las que recién nombrado primer ministro de Gran Bretaña, Winston Churchill debe hacer frente a una de las decisiones más difíciles de su carrera: negociar un tratado de paz con la Alemania nazi o mantenerse fiel a sus ideales y a la libertad de una nación.

“La película trata sobre el liderazgo, la duda y cómo Winston supo superar las dificultades y llevar al país a la victoria”, señala Joe Wright. Siguiendo el transcurso de hechos históricos, un irreconocible Gary Oldman lleva el peso de la narración. Bajo el trabajo de maquillaje realidado por Kazuhiro Tsuji -responsable de trabajos como El planeta de los simios o El curioso caso de Benjamin Buton-, Oldman suma otra memorable actuación a su mochila, donde ya conviven personajes dispares como el conde Drácula, del filme de Coppola o el fugitivo Sirius Black en la saga de Harry Potter.

El británico, bastón y puro en mano, lleva el lema de “nunca rendirse” a la gran pantalla y, desde el instante más oscuro, guiará a una nación e intentará cambiar el curso de la historia mundial.