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La paulatina integración de España y Portugal

Por Igor Filibi - Martes, 9 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:13h.

LA regla de Chatham House -Chatham House es el nombre del Real Instituto de Asuntos Internacionales británico- se creó en 1927 para asegurar el anonimato y que pudiesen hablar con franqueza quienes participaban en debates sobre temas delicados o polémicos. Según esta regla, los participantes pueden usar el contenido de las discusiones, pero sin revelar quién lo dijo o quiénes participaron en el debate.

El martes 21 de noviembre de 2017 se celebró en Madrid una jornada con el título Las relaciones bilaterales ente España y Portugal: hacia una nueva dinámica en la península ibérica. La discusión estaba restringida a personas invitadas y la discusión se desarrolló bajo la regla de Chatham House. Esto es un indicio más de que hace tiempo se vienen produciendo distintos contactos, más discretos que secretos, entre ambas partes de la frontera entre Portugal y España.

Hace tiempo que diversos sondeos de opinión pulsan las simpatías mutuas e incluso preguntan por una posible integración de los dos países. Y se suceden distintos estudios que abordan las relaciones bilaterales. Así, a modo de ejemplo, en un estudio realizado por el Instituto Elcano en 2014, y firmado por Ángel Rivero, se recordaba que España y Portugal sincronizaron su entrada en las Comunidades Europeas en 1986, y que las cumbres hispano-portuguesas que sirvieron para ello se han mantenido luego con regularidad anual. En estas cumbres se ha desarrollado una amplia cooperación en transportes, sanidad, educación, etc., y también han servido para crear diversos mercados ibéricos (electricidad, gas, etc.). De hecho, en la actualidad, España y Portugal son dos de los socios europeos con mayor integración en sus economías. A pesar de partir prácticamente de cero después de sus respectivas dictaduras, se ha logrado una cota de integración espectacular. El citado artículo sugería que las circunstancias actuales parecen exigir que la integración ibérica deba ir aún más lejos.

También el pasado año 2017, el Real Instituto Elcano, el think tank de relaciones internacionales más importantes de España, y el Instituto Portugués de Relaciones Internacionales de la Universidade Nova de Lisboa, organizaron en marzo un seminario titulado Las relaciones bilaterales entre Portugal y España: lecciones de la crisis (2008-2016) y una mesa redonda Estableciendo el escenario de Portugal y España: Brexit, Trump y consecuencias.

Como continuación de ese encuentro, se organizó en Madrid el 21 de noviembre un seminario titulado Las relaciones bilaterales entre España y Portugal: hacia una nueva dinámica en la península ibérica. Tal y como señalaban los organizadores, se trataba de seguir potenciando reflexiones conjuntas entre autoridades, expertos y analistas destacados sobre el estado de la relación y sus expectativas. En concreto, se habló de cómo la frontera unía ambos países y ello se plasmaba en las relaciones bilaterales políticas e institucionales, así como en las percepciones e imágenes que cada uno tiene del otro;también se habló de cómo se veía la Unión Europea desde la península y qué visiones de futuro se podrían avanzar;y también contó con tiempo en una mesa redonda las relaciones bilaterales en relación con el espacio iberoamericano y Asia, en particular con China, India y Japón.

El objetivo explícito de estos encuentros es proponer líneas de cooperación bilateral sistematizadas y estratégicas que se recogerán en un informe que será presentado en Lisboa y Madrid y en la oficina en Bruselas del Instituto Elcano a inicios de este año 2018.

Un estudio de hace apenas un mes, redactado por Nancy Elena Ferreira, profesora de relaciones internacionales de la Universidad Autónoma de Lisboa, apuntaba las oportunidades que crearía la inclusión plena de Portugal en las cumbres iberoamericanas. Portugal ganaría presencia y el resto de países verían con buenos ojos que España no ocupase tanto espacio en esos foros comunes. Esta profesora también propuso la creación de una iniciativa iberoamericana para las diásporas, idea que podría contar con un amplio apoyo de los países iberoamericanos.

Otro dato que merece atención, como señalaba Bernardo Ribeiro da Cunha, director de planificación de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), es que el acercamiento portugués se visualizó con la presencia de Antonio Guterres, secretario general de Naciones Unidas, como invitado especial en la Cumbre de Cartagena de 2016. Pero además de este gesto en los últimos años se han producido numerosas reuniones oficiales de la Segib con los más altos representantes portugueses, a nivel presidencial, de primer ministro e incluso parlamentario. El número de visitas de altos responsables de la Segib es también significativo: dos en 2015, cuatro en 2016 y seis en 2017.

También es notable el impulso a la lengua portuguesa en este ámbito y el intercambio de ideas en torno al impulso de la lusofonía. Destacan el primer Simposio sobre las lenguas española y portuguesa en el espacio iberoamericano, en un contexto de diversidad lingüística, celebrado en junio de 2017, y dos capitalidades: Braga, Capital iberoamericana de Juventud 2016 y Lisboa, Capital iberoamericana de Cultura 2017.

Por parte española, Félix Arteaga escribía en noviembre un artículo en el que especulaba con la posibilidad de que España y Portugal pudiesen incrementar su cooperación militar. Según este analista, ambos países, que presentan distintas culturas estratégicas capacidades y prioridades, podrían aprovechar el actual escenario de cambio, marcado por la nueva Estrategia Global de la Unión Europea y la creciente preocupación por la política exterior norteamericana, para reforzar su cooperación. Los últimos desarrollos en la Unión Europea, con la reforzada cooperación en materia militar (Pesco, Cooperación Estructurada Permanente), y los compromisos de incrementar el presupuesto de defensa de los países de la OTAN, podrían dotar de fondos a esta posibilidad.

En el ámbito de la política exterior, otro destacado especialista del Instituto Elcano, Andrés Ortega, apostaba hace apenas un mes por aumentar la cooperación entre España y Portugal para impulsar cuestiones de interés común en el G20, la organización internacional que engloba a los países emergentes y que se ha consolidado como un foro estratégico de concertación mundial en asuntos financieros y económicos en el que participan los 19 países más ricos del mundo junto con la UE, así como representantes de Naciones Unidas, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y el Foro de Estabilidad Financiera.

Parece obvio que todo esto no se habría producido si ambos gobiernos no lo viesen con buenos ojos. Por ello, es interesante observar los objetivos y la agenda de esta iniciativa. No cabe duda de que algo se mueve. Otro dato a tener en cuenta es la espectacular presencia de Portugal en los foros internacionales. En los años de la crisis, Portugal ha logrado algo asombroso, crecer en influencia a pesar de ser un país relativamente pequeño. Con solo diez millones de habitantes, Portugal ha colocado a líderes en las más altas instancias internacionales de forma sistemática en los últimos años. Durao Barroso fue el anterior presidente de la Comisión Europea por diez años, Antonio Guterres es el recién nombrado secretario general de las Naciones Unidas y venía de ser el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados;Mario Centeno es el actual presidente del eurogrupo... Esta presencia e influencia, sumada a la mayor dimensión española, constituye un poderoso incentivo de cara a una eventual coordinación de ambas políticas exteriores. Habrá que leer el informe que será publicado en pocas semanas y ver las reacciones oficiales.