concentración de coches clásicos

Aquilino, una pasión al volante

Aquilino Fernández organiza desde hace cinco años la concentración de coches clásicos de Ortuella Antiguo directivo del Iveco Ortuella y Ortuellako fútbol sala, Aquilino disfruta de su Seat 600

Emilio Zunzunegi - Martes, 9 de Enero de 2018 - Actualizado a las 06:13h.

Ortuella - Para Aquilino Fernández Castro, vecino de Ortuella prácticamente desde su infancia, la pasión por el automóvil nació con él aunque no se empezó a fraguar hasta que no sacó el carné cumpliendo el servicio militar en los cuarteles madrileños de Carabanchel. Desde entonces, el volante de camiones, furgones y turismos ha sido una constante en su vida profesional y ha derivado en una afición, la de los coches clásicos, que aún cultiva a sus 67 años cumplidos en el mes de mayo. “Me dediqué a conducir porque no sabía hacer otras cosas”, señala con gracejo este hombre tranquilo que aún así supo sacar su genio sindicalista en la fallida negociación de 1989 para lograr un convenio autonómico en la empresa en la que finalmente se jubiló hace 6 años. “No hubo manera y eso que estuvimos más de 100 días de huelga”, apunta este abuelo que señala satisfecho que a sus dos nietos les ha gustado siempre ir con él a las concentraciones de coches clásicos que le han llevado por buena parte del tercio norte del Estado. Propietario de un Seat 600 de color amarillo que adquirió en la localidad guipuzcoana de Zarautz hace 20 años, Aquilino compatibilizó durante muchos años su pasión por las cuatro ruedas con el fútbol sala que le llevó a ser directivo del Iveco Ortuella y posteriormente a dirigir a su equipo sucesor el club de fútbol sala Ortuellako, hoy día desaparecido.

“Fue una decisión dolorosa, porque tanto el automovilismo como el fútbol sala me encantan pero son dos pasiones casi imposible de mantener al mismo tiempo. No se puede estar en un partido y al mismo tiempo ir a una concentración de coches clásicos en Asturias o en Cantabria. Al final tuve que elegir y me quedé con el automovilismo”, señala este hombre que se confiesa de izquierdas y que antes de dedicarse a la conducción estuvo poco más de un año trabajando en la empresa minera Agruminsa propiedad de AHV. “Siempre he creído que fue la peor decisión que tomé en aquella época. Cierto que era joven, con ganas de hacer cosas diferentes porque la mina no me gustaba nada, y había una mayor facilidad para encontrar un trabajo, pero de haber seguido en esa empresa, mi jubilación hubiera sido muy distinta a nivel económico”, reconoce este afable ortuellarra quien celebra que en los últimos años se haya incrementado el número de encuentros de vehículos clásicos. “No obstante es una pena que no se ponga más atención al calendario, porque se están programando en fechas que coinciden con otras concentraciones lo que resta afluencia de vehículos y, por tanto, tirón entre los aficionados y los visitantes”, señala este antiguo taxista que tuvo durante 5 años su parada en la zona del Ojillo en Portugalete.

Asociación La que no parece verse afectada por el momento es la concentración que se celebra desde hace 5 años en el mes de mayo en Ortuella de la mano de Aquilino y de otros aficionados como Jesús Martín o Aitor Ibáñez con quienes ha fundado la Asociación de Coches Clásicos de Ortuella La Minera. “Nos hemos animado para ver si los muchos aficionados que hay en el municipio y la comarca se suman para fomentar esta afición que tiene un gran tirón entre el público. Además, como asociación intentaremos lograr más apoyo público para atraer a gente de más lejos”, señala Aquilino, quien no duda en situar a la cita ortuellarra a la altura de la que se celebra en Plentzia. “De momento, en mi calendario está en rojo el día 21 de este mes con la concentración de Mallabia”. Buen viaje.