Colaboración

El experimento Catalunya

Por Robert Pastor - Miércoles, 6 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

DESPUÉS de que vía Tribunal Supremo hayan salido de la cárcel cuatro de los consejeros destituidos mientras siguen en prisión el vicepresidente Junqueras, el conseller Forn y los presidentes de las entidades de la sociedad civil, Sànchez y Cuixart, el proceso electoral del próximo 21 de diciembre en Catalunya no será del todo libre ni limpio, empezando por una convocatoria anómala por quien no tiene la competencia, según el mismo corpus constitucional.

El viejo Principat se enfenta a una represión creciente y en expansión;desde un Tribunal Constitucional convertido en instancia penal, desde la atípica instancia que es la Audiencia Nacional, desde un Tribunal de Cuentas que aplica a Artur Mas y los suyos una ilegalidad que no les reconoció el competente Tribunal Superior de Justicia de Catalunya y aplicando figuras delictivas tan forzadas como la rebelión o una incitación al odio que no ven en la impune y violenta extrema derecha.

Las elecciones propiamente dichas se afrontan también en clima excepcional, Las principales candidaturas son fruto de nuevas reagrupaciones. Esquerra y lo que queda de la antigua Convergència se reparten independientes. La primera suma a la todavía presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y una segunda candidatura como marca blanca, llamada Diàleg Republicà, por lo que pueda suceder.

La antigua Convergència, ahora PDeCat se transfigura en Junts per Catalunya, con periodistas como el hasta ahora director general de RAC 1 y el internacional Martí Anglada, otros como Joan Lluís Bozzo y hasta la exseleccionadora estatal de natación sincronizada, triunfadora, discutida y destituida Anna Tarrés.

Unos y otros, ahora por separado, declinan mantener la vía unilateral a la independencia y hablan de negociaciones bilaterales con el Estado. Nunca han sido castristas y ahora más que nunca ignoran el lema de los revolucionarios cubanos dando, sí, uno o más pasos atrás para tomar impulso.

El Partido de los socialistas de Catalunya (PSC-PSOE) sigue el ejemplo y une al exlíder de Unió Ramón Espadaler, en puesto destacado, y a la vez al vicepresidente de Sociedad Civil Catalana, entidad radical en los ataques a la lengua, a la inversión lingüística en el sistema educativo... Está por ver hasta donde se confirma el principio de que hay sumas que restan. Las renuncias a militancias de alcaldes y otras personalidades del socialismo se han sucedido con ruido y furia. En unos casos, por rechazo al apoyo de sus dirigentes a la aplicación del artículo 155 y la supresión fáctica de las instituciones propias. En alguno, por tibieza en el españolismo. Es el caso del primer edil de Gimenells, que se ha pasado al Partido Popular.

Los comunes de la alcaldesa Ada Colau repiten coalición con Podemos, que aparece también en el nombre de la candidatura, con unas propuestas contrarias a la aplicación del 155, a las encarcelaciones, y en favor de la celebración de un referéndum acordado con las instituciones españolas.

Populares y Ciudadanos, esos sí, no registran cambios. Ya están en la cima de la acumulación del poder.

Ahora bien, las encuestas cambian de día en día y parecen menos fiables que nunca. La clave puede no estar, siquiera, en el resultado en votos y escaños del nuevo Parlament. Ya antes se dijo desde Madrid que se examinará el ajuste a la legalidad de los programas. De hecho, ya se ha anulado en primera instancia la lista que presentaba (solo por Barcelona) el exconseller convergente investigado por corrupción Germà Gordó. Veremos qué pasa con la CUP.

Y después del recuento, la aceptación de los resultados cacareada por el gobierno de Mariano Rajoy no parece tan clara. Veremos qué pasa finalmente con los encarcelados y los exiliados a Bruselas, cabezas de cartel y aspirantes a president. De momento, el delegado del ejecutivo nacional en Catalunya ha avanzado que la intervención de las cuentas autonómicas continuará hasta que el señor Montoro lo decida. Y el cabeza de cartel de los suyos, Xavier García Albiol, defiende que, si ganan los soberanistas, se repitan los comicios, además de incluir en su propuesta el cierre de la radiotelevisión pública para volver a abrir después “con gente normal” (sic).

En todo caso, el procés catalán ha sido la tapadera ideal de asuntos como el perdón a los bancos de los miles de millones del rescate, toda la Gürtel que incluye la imputación al partido en su conjunto y la declaración de un responsable de la UDEF ante el Congreso, reconociendo “indiciarios” pagos “en negro” al mismo presidente Rajoy. Más todavía, la ocupación de Catalunya es un experimento. Montoro ya ha intervenido las cuentas del Ayuntamiento de Madrid y dirigentes “regionales” han amenazado con el 155 a Castilla-La Mancha e incluso a Euskadi, tranquila de momento por lo que hace al Concierto y al Cupo. De momento.

Volviendo a lo catalán, un lúcido contertulio de la radio pública decía gráficamente que el momento no es de preindependencia, sino de preautonomía. Salvo un efecto rebote, más espectacular que ninguno de los conocidos en las Bolsas.