El sacacorchos

Agentes secretos

Por Jon Mujika - Miércoles, 6 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

UNA de las cabezas más lúcidas de América Latina, Eduardo Galeano, hubiese celebrado la noticia que abre hoy la sección: el fuerte latido del corazón de los bilbainos, entregados al voluntariado como se entregaban a su oficio los antiguos agentes secretos: con discreción y eficacia. Galeano, insisto, fue quien nos dijo, antes de irse, que mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.

¿De verdad es posible?, se preguntan los escépticos. ¿No estamos condenados a las inalterables leyes de la calle, a la dictadura del y yo máso su versión más light,el clásico ande yo caliente? A esas preguntas nos aferramos en demasiadas ocasiones. Es un imposible, para qué deslomarse, dicen, decimos, en una charla de bar, agarrados a la cintura de una jarra de cerveza y con una pinta de deslomarnos que te rilas.

De toda esta buena gente -nueve de cada cien, que no es poco...- debiéramos extraer lecciones. Porque si bien es cierto que nos ganamos la vida con lo que recibimos, no es menos verdad que hacemos la vida con lo que damos. Y dar, dar, lo que se dice el dar de toda la vida, tiene pocos seguidores. La virgen del puño le multiplica por no sé cuántos.