Mikel Rico jugador del athletic

“Ahora es cuando tenemos que demostrar la clase de equipo que somos”

El año pasado fue el decimonoveno jugador de la plantilla en minutos jugados. Ya ni se le esperaba, pero Mikel Rico ha vuelto a la alineación y lo ha hecho en plenitud, lo que habla de su profesionalidad. Desde luego, el equipo lo ha agradecido

Una entrevista de José L. Artetxe Fotografía de Juan Lazkano - Miércoles, 6 de Diciembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

Bilbao- El veterano centrocampista analiza la delicada coyuntura del Athletic con un estilo directo. Como cuando está sobre la hierba, no se esconde a la hora de ofrecer sus puntos de vista. Sus reflexiones encierran mensajes muy nítidos, que conviene atender en un tiempo en que lo fundamental, como el entrevistado subraya, es actuar.

A la pregunta de si el partido contra el Real Madrid podía valer como punto de inflexión para el equipo, usted respondió literalmente que “el punto de inflexión ha sido la hostia que nos hemos dado con el Formentera”.

-Sí. Siempre para hablar de punto de inflexión tendemos a coger una victoria o una actuación buena, pero creo que contra el Formentera en Copa tocamos fondo y por eso dije que ese día tiene que servir para cambiar las cosas. Después de un partido así sabes que hay que darle la vuelta a la situación y tienes que empezar a ir hacia arriba.

Este año son ya unos cuantos partidos de ese pelo. Algún compañero suyo citó el disputado en el campo del Ostersunds y también podría valer el de Málaga o el del Zorya en San Mamés.

-Sí, pero la diferencia es que después de jugar esos partidos sigues vivo. El Ostersunds te da, pero acabas empatando, igual que contra el Málaga y cuando pierdes con el Zorya, que te gana, todavía te quedan muchos partidos por delante para arreglarlo. En cambio, el de la Copa te deja fuera del torneo. Yo creo que el equipo está dando pasos hacia adelante y lo que hay que tratar es de que no demos ninguno más hacia atrás.

Lo curioso es que lo de la Copa se produce en medio de una serie de partidos en los que parece que el equipo transmite mejores sensaciones: Villarreal, Deportivo y Madrid.

-Por eso digo lo de los pasos adelante y no para atrás. Resulta que cuando parece que hemos conseguido mejorar un poco las sensaciones como equipo llega lo del Formentera y te hace mucho daño. También es verdad que después, en el siguiente contra el Madrid, el equipo da la talla y el error anterior queda un poco en el olvido, pero de nada servirá si no lo refrendamos y eso ahora significa clasificarse para la siguiente fase de la Europa League.

Sería muy duro en tan breve espacio de tiempo verse fuera de una segunda competición.

-En teoría no hay finales en el mes de diciembre o sí que las hay. De hecho visitamos al Zorya y o pasas o te quedas fuera. Ser eliminados de dos torneos que tanto ilusionan a la gente y a nosotros mismos, sería un palo muy fuerte. No lo queremos ni pensar y estoy convencido de que el equipo va a responder.

La coyuntura es delicada, ha habido más de este tipo aunque se tiende a olvidar los malos momentos. A usted no le ha tocado vivir algo similar en el Athletic.

-Bueno, en la segunda temporada de Valverde, la 2014-15, en la primera vuelta sacamos 19 puntos, es decir uno por partido. Luego, en la segunda vuelta sacamos 36 y terminamos consiguiendo plaza europea el último día, que creo que fue el de la despedida de Iraola, ganándole al Villarreal. Aquella primera vuelta fue muy complicada, pero salimos vivos e incluso logramos entrar en la final de Copa ese año. Pero me acuerdo de que en la octava o novena jornada fuimos a Almería bastante agobiados porque solo teníamos cinco puntos en el casillero. Allí ganamos con un gol de Etxeita y pudimos respirar.

Bien, es un episodio que no está de más rememorar, pero hoy se percibe un ambiente más cargado. En el entorno se palpa nerviosismo y una actitud más crítica respecto a la marcha del equipo.

-Si lo queremos analizar desde una óptica negativa, entonces lo más fácil es que se vea solamente lo malo y no lo que haya de bueno. Y esa forma de pensar se va contagiando. Entiendo que si haces un partido regular en otro contexto puede valer, pero en el presente a la gente no le vale. Pienso que desde el último parón de las competiciones, quitando la Copa, se ha visto un Athletic mejor del que se había visto anteriormente.

Por supuesto responderá que quienes están dentro tienen absolutamente claro que van a invertir la tendencia y enderezar el rumbo.

-Claro. Creemos en nosotros mismos, hemos podido demostrar muchas veces la clase de equipo que somos y eso es algo que tiene que salir ahora. Mimbres hay de sobra para salir de este bache.

En lo que está ocurriendo en estos cuatro meses, ¿qué peso puede adjudicarse al relevo registrado en el banquillo?

-La responsabilidad del técnico es la misma que la de cualquiera de nosotros. No es culpa del técnico que en tres partidos seguidos nos hayan hecho goles a balón parado. A mí me parece muy injusto que el entrenador esté en el punto de mira.

Pero el entrenador es el responsable último de lo que sucede. Es así como se ve, como lo ve mucha gente. Es una ley del fútbol.

-Si ahora resulta que ganamos la Europa League, ¿de quién es la responsabilidad? ¿Es de Ziganda o del equipo? El míster tiene su cuota de responsabilidad en lo bueno y en lo malo. Ya sé que el fútbol se analiza como comentas, pero me parece una equivocación.

Uno supone que el problema no estriba en que Ziganda no logra transmitir lo que quiere o que los jugadores no son capaces de asimilarlo porque cuesta pensar que el técnico pretende cosas que no están al alcance de la plantilla o no se parecen a las que este equipo ha hecho antes.

-Es que no es esto lo que pasa. Ziganda ha venido sabiendo a dónde viene, siendo consciente de qué es lo bueno que hay y qué es lo que conviene cambiar. Lo que pasa es que no está saliendo bien, pero la idea que quiere desarrollar es la misma de siempre.

El Athletic se distingue por una serie de cualidades concretas que, con matices, se han cultivado toda la vida.

-Es lo que digo. Ziganda quiere que presionemos arriba, que se robe arriba, que nos incorporemos muchos jugadores al ataque, que haya intensidad, ritmo alto, que estemos atentos para cubrir el terreno, que se vean esas oleadas tan típicas de este equipo en las que se puede avasallar a cualquiera. Todo esto es lo que quiere potenciar.

De lo que se deduce que el problema está en el rendimiento de los jugadores.

-Hay una cosa que está clara: nosotros tenemos cada uno que intentar estar a nuestro mejor nivel y en eso también tiene que ver el entrenador. Pero si cada uno damos el máximo que tenemos, entonces…

Ante el Hertha Berlín jugó los noventa minutos. ¿Sabe que se cumplía un año de la última vez que pudo completar un partido?

-Lo que sé es que habían pasado once meses de la última vez que jugué como titular, que fue contra el Alavés el 8 de enero.

Vale, para el caso es lo mismo.

-Contra el Villarreal entras un rato, luego también entra Aketxe, y sale bien. Entonces, Ziganda decide mantener la apuesta y en la Europa League, contra el Hertha, ganamos y vuelves a estar bien. Y vuelves a jugar en Riazor, donde creo que se hizo el mejor partido fuera de casa en tiempo. Yo siempre he tenido la esperanza de darle la vuelta a mi situación y no he dejado de trabajar para ello en los entrenamientos. Lo que pasa es que jugar en esta plantilla no es sencillo porque hay mucho nivel.

Once meses, casi un año. Es mucho tiempo fuera del equipo.

-Cuando estás tantos meses sin jugar llega un momento en que casi ni te sientes futbolista porque solo entrenas, que es algo que nunca he dejado de hacer con el objetivo de jugar.

Su circunstancia viene además marcada porque tiene una edad y acaba contrato el próximo junio. Para más de uno Rico era un jugador olvidado, al que no se esperaba o se veía fuera del Athletic.

-Si tienes mi edad y no juegas, parece que estás acabado. El deporte, el fútbol, es así. Yo me veo bien físicamente y sí te puedo decir que todo lo que ha salido en la prensa, diciendo que si me iba a ir a un equipo o a otro, o que me quería buscar otro destino, es todo mentira. Se dijo en verano y también se ha dicho ahora de cara al mercado de invierno. Repito: es mentira, aunque entiendo que se hable de ello y no me molesta.

Pero es verdad que termina contrato y alguna vuelta le dará al tema.

-No me planteo salir porque estoy feliz aquí y porque me he pasado toda la vida dándome de hostias para jugar aquí. Si el club me plantease una salida, entonces sería distinto porque es el Athletic y yo no quiero quedarme si no cuenta conmigo. Si me hubiesen dicho algo en ese sentido no hubiera habido ningún problema por mi parte porque no quiero ser un estorbo en este club, pero a pesar de que también se comentó que me estaban buscando una salida, nunca ha habido nada.

Ocurra lo que ocurra de aquí a final de temporada, no tiene pinta de que vaya a colgar las botas.

-Eso seguro que no. Me gustaría seguir en el Athletic, no tengo ni media duda. Acabo contrato, pero no pienso precipitarme y firmar por ningún otro equipo. Ahora me centro en disfrutar y pelear por las metas que tenemos este año. Luego, ya veremos lo que pasa.

¿Cómo sienta después de un año verse dentro del once?

-Te sienta de puta madre.

Habrá acusado el esfuerzo que implica jugar de seguido tantos minutos. Por cierto, en diez días ha acumulado la mitad de los minutos que jugó en toda la campaña anterior.

-Es un buen dato el que dices. Curioso. Mira, me suele pasar que acabó los partidos mejor de lo que estoy por ejemplo a la media hora o a la hora de partido. No sé el porqué de esto, pero me pasa así. Hombre, contra el Deportivo sí que acabé cansado porque apenas hubo descanso respecto al partido anterior. Ya digo, no sé la razón y hasta lo he hablado con los médicos, pero cuando acaba el partido es cuando estoy en el buen momento.

No se ha limitado a sumar minutos, además ha ofrecido un rendimiento importante.

-Por lo que sea ha coincidido que en estos partidos en que he jugado el equipo ha andado mejor, ha dominado más los partidos, incluso cuando no ha tenido tanta posesión, por ejemplo ante el Madrid. Tienes la suerte de que entras y el equipo acompaña y eso hace que tu aportación personal parezca superior. Haciendo lo mismo en el campo, se ve distinto en función del resultado.

Ha estado unas cuantas semanas con problemas en un tobillo, entraba y salía de las convocatorias. ¿Cómo ha sido lo de su lesión?

-Fue entrenando un día a puerta cerrada, recibí una entrada fuerte que me afectó a un tobillo. La historia ha durado casi tres meses.

¿Tres meses?

-Sí, casi. He estado con molestias, pero quizá la culpa ha sido mía por no haber parado al principio. Cada vez tenía más dolor y cuando ya decidimos que parase, que fueron unos diez días, ya luego vas a contracorriente. Como no me gusta parar, me equivoqué.

Un poco cabezón.

-Tal cual.

Va en el carácter.

-No siempre ha sido así porque la verdad es que nunca he tenido nada. Hasta que vine al Athletic no me pasaron este tipo de cosas, pero sí, cabezón.