tras el cese de la actividad

Balmaseda encara la recta final del traslado de Fabio Murga

Comienza la mudanza tras el cese de la actividad en la céntrica fábrica actual

Elixane Castresana - Martes, 14 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

Balmaseda- El 27 de octubre se cerró una era en Balmaseda. Después de 83 años, se apagaban las máquinas de Talleres Fabio Murga, la actual Winoa Ibérica, en su emplazamiento en el centro de la villa. A partir de ahora empezará la última fase de la ansiada mudanza a la sede ubicada en el polígono de Arla, en las afueras: el traslado propiamente dicho, con vistas a activar las modernas instalaciones en enero de 2018 si se cumple el calendario previsto, según confirman fuentes de la empresa.

Transcurridos más de diez años desde que se puso sobre la mesa la posibilidad de cambiar de ubicación la fábrica de granalla, y después de superar numerosos obstáculos, por fin se vislumbra la última etapa de un proyecto que liberará 36.000 metros cuadrados reservados en principio a viviendas en una de las entradas a Balmaseda, la que sigue el trazado de la línea férrea. “El disponer de esos terrenos supone un nuevo desarrollo residencial y una notable mejora en los accesos al barrio de San Ignacio”, explica el alcalde, Álvaro Parro.

El acuerdo suscrito en 2012 entre el Ayuntamiento, la empresa, la Diputación y el Gobierno vasco desbloqueó el traslado, además de garantizar la actividad y los puestos de trabajo de una de las últimas grandes empresas que se mantienen en la comarca. Se estableció en Balmaseda como Talleres Fabio Murga en 1934 y elabora granalla actualmente dentro del grupo Winoa.

En febrero de 2014 se colocó la primera piedra y dos años más tarde se inició la construcción de la planta al concluir la urbanización de la parcela. Según informó entonces Sprilur, promotora de la obra, la superficie de la parcela donde se asiente la futura fábrica es de casi 29.000 metros cuadrados, 10.100 de los cuales se consideran aptos para construir. Los edificios, que no superan los once metros de altura, constan de planta baja y un piso superior. Con un presupuesto estimado de 3,45 millones de euros, “el proyecto engloba distintos usos en su composición: cuatro inmuebles industriales, uno de oficinas y dos anexos de servicios complementarios a la fábrica”, detallaron desde Sprilur. Las diferentes secciones están conectadas entre sí “para mejorar la distribución y comunicación en los procesos de fabricación”.

Para la entidad adscrita al departamento de Desarrollo Económico y Competitividad del Gobierno vasco “el traslado de la planta y los acuerdos previos de colaboración público-privada tienen como objetivo la ampliación de una iniciativa industrial de interés y un indicador económico clave para el desarrollo de Enkarterri”.