Jugador del Athletic

Ander Iturraspe: “No me afecta que duden de mí, debo dar el nivel que tengo”

Iturraspe trata de reeditar la versión que le hizo pieza clave del equipo con Bielsa y en el inicio de etapa de Valverde. Cree que lo logrará y que el Athletic enderezará el rumbo

Una entrevista de José L. Artetxe Fotografía de Juan Lazkano - Domingo, 12 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

lezamA- Volver a disfrutar de un futbolista de calidad contrastada que ha pasado los últimos años en un segundo plano es el reto que parecen compartir el interesado y el entrenador. También, el deseo de una afición que echa de menos referentes en un equipo metido en problemas.

¿La actual situación del Athletic es como para ponerse nervioso?

-Es una situación mejorable. No es buena para nosotros y tenemos muchas ganas de mejorarla, lo estamos deseando.

Ya no estamos en el comienzo de temporada, faltan cinco semanas para navidades y siguen metidos en problemas.

-Sí, es verdad que ya ha pasado un tiempo desde la pretemporada y estamos donde estamos. Tenemos que reaccionar ya, cuanto antes. Si supiéramos que hay un motivo concreto por el que nos encontramos así, ya hubiéramos puesto remedio, pero…

Nunca hay una única razón. Se podría enumerar las bajas formas, las lesiones, el relevo en el banquillo, la inercia, quizá haya de todo un poco.

-No, no hay una única razón, es todo. Hay jugadores que no están en su mejor momento, no conseguimos plasmar las ideas que quiere el nuevo entrenador, hay lesiones de gente que es importante en la plantilla y todas estas cosas generan una dinámica negativa. Nosotros somos los primeros interesados en hacerlo bien y ganar partidos, y aquí meto también al míster, claro. Lógicamente, lo mismo quieren los aficionados, pero lo que pasa es que a veces las cosas no salen y punto.

Pero sí sabrán qué es lo que tienen que hacer para superar esta crisis.

-Sí, jugar mejor.

Jugar mejor es algo que saben hacer, lo han demostrado, pero no acaban de dar la talla y el entorno se impacienta.

-Siempre se tiende a llevar todo al extremo. Sabemos cuál es el camino. Hay que estar muy juntos en coyunturas como esta y este equipo ha demostrado que en esto no falla. Estamos muy unidos. Entiendo el enfado de la gente por lo que ve, pero también nosotros estamos enfadados por lo que está pasando. Estoy convencido de que lo superaremos y que se hablará de otras cosas.

Hablaba de llevar las cosas al extremo. ¿Lo es por ejemplo que se cuestione la figura de Ziganda?

-Con Valverde también pasamos por dinámicas negativas y sin embargo él no era nuevo. La culpa no es del entrenador ni es un problema que el entrenador sea nuevo.

Causas al margen, no es normal que haya tantos partidos decepcionantes.

-No, normal no es. Es hora de espabilar. Llevo muchos años en el equipo y he pasado por varias situaciones parecidas, unas cuantas. Hay que tomar buenas decisiones. Como ya he dicho antes, estar muy juntos en el vestuario, trabajar e insistir. Fórmulas mágicas no existen, al menos yo no conozco ninguna.

El técnico empieza a estar en el punto de mira, pero con los jugadores sucede tres cuartos de lo mismo…

-Como siempre que no hay resultados y que el equipo no funciona bien. Nosotros, el míster, el presidente,… Todos estamos bajo sospecha en los malos momentos.

Y los jugadores en sus declaraciones repiten que están tranquilos, que no se ponen nerviosos.

-Es que si nosotros nos ponemos nerviosos, entonces seguramente la cosa se complicaría más.

¿Cómo explica que de veinte actuaciones haya tantas donde han funcionado por debajo del nivel que poseen?

-Partidos malos ha habido todos los años y este año también ha habido algunos buenos. Hemos tenido ratos de muy buen fútbol. Partido malo de verdad fue contra el Ostersunds en Suecia.

¿No mete el del Zorya en el mismo saco?

-Se podría haber hecho mejor, pero no creo que ese día mereciésemos perder.

Quizá no, pero perdieron porque dieron un rendimiento insuficiente ante un rival menor y ese marcador les obliga a no volver a fallar o se despiden de Europa.

-Bueno, el otro día ya tuvimos un partido con el Ostersunds en casa que era una final y lo sacamos adelante. Ahora viene el Hertha y hay que ganar otra vez.

Últimamente juega con asiduidad. ¿Cómo valora estos primeros tres meses y pico de competición?

-No podía jugar el primer partido porque arrastraba una sanción del año anterior y antes de empezar la liga caí lesionado. Estuve un mes de baja y luego empecé a entrar en el equipo poco a poco. Teniendo en cuenta ese inicio, creo que no me va mal. Me estoy sintiendo cada vez mejor y estoy convencido de que voy a seguir mejorando.

Da la sensación de que su situación ha cambiado respecto a años anteriores y ha sido para bien.

-Las últimas temporadas no fueron agradables para mí, entre que no jugaba o lo hacía menos que otros, las lesiones que tuve y el nivel que di. Estamos en otro año y creo que va a ser muy distinto.

¿Qué diría a quien duda de que es capaz de volver a ofrecer un rendimiento alto?

-Me da igual que se dude de mí, es algo que no me influye. No me afecta porque lo que debo hacer es dar el nivel que puedo dar. Lo demás me da igual.

De hacer unas campañas formidables y ser indiscutible pasó a ser un suplente habitual. Es comprensible que haya cierto escepticismo.

-He tenido momentos muy buenos y otros que no han sido buenos. En la carrera de un jugador hay de todo y lo que me importa es que estoy convencido de que puedo volver a dar mi mejor versión.

Habrá notado que en San Mamés se le mira con lupa. No es al único de la plantilla que le pasa, pero a usted parece que no se le perdona ni media.

-Sí, claro que he notado eso.

¿Le extraña ese trato?

-Bueno, llevo muchos años en el equipo y por ello la exigencia es mayor. Lo tomo como una motivación más. Gustar no le gustará a nadie, pero lo tomó en clave positiva, como una experiencia más.

O sea, prefiere pensar que la afición le dispensa un trato más estricto porque cree que puede ofrecer mucho.

-Pasa un poco como con los entrenadores, cuando están muy encima de ti es porque tienen unas expectativas puestas, tienen una confianza en lo que puedes dar, esperan cosas buenas de ti. Si un entrenador no te dice nada, malo. Además, las reacciones de la grada son algo que yo no puedo controlar. En las gradas habrá todo tipo de opiniones sobre cada jugador, yo tengo que concentrarme en hacer mi trabajo. Intento ser positivo. Hay jugadores a los que les influyen más estas cosas;a mí, por mi forma de ser, no. Podría decir también que todo futbolista tiene que sentir que tiene la confianza del entrenador porque así las cosas son más fáciles.

Por lo que ha declarado al menos, parece que Ziganda sí confía en usted.

-Sí, en esto hay un cambio. El entrenador anterior tenía más confianza en otros compañeros. Supongo que es normal que cada uno tenga sus preferencias.

No lo ha pasado bien.

-Sin duda que he sufrido. Un jugador lo que quiere es jugar siempre, yo esa ambición nunca la he perdido, pero me tocó no jugar y también tuve lesiones. Pasé por situaciones de las que aprender.

¿Cuáles?

-Hasta hace dos años nunca había tenido lesiones y de repente me tocaron varias seguidas y estuve varios meses de baja. Esto es algo que cuesta asimilar. El hecho mismo de verte a menudo fuera del equipo titular también hace que aprendas a valorar las cosas de otra forma.

Cree que merecía jugar lo que jugó

-Merecer o no da lo mismo porque es una decisión del entrenador y ya está.

Si era curioso que cada vez que tenía una buen actuación en los siguientes partidos volvía al banquillo.

-Sí, eso sí que pasaba, pero solo juegan once y el entrenador tenía a otros en mente.

¿Siente la necesidad de reivindicarse?

-Llevo jugando al fútbol toda la vida y sé quién soy. Esto es lo más importante. No creo que la cuestión sea demostrar nada a nadie, lo primero es demostrármelo a mí mismo.

Diría que ha puesto de su parte cuanto tiene.

-Sí creo que he hecho lo posible para ser yo en el campo.

¿Qué es lo que le pide Ziganda?

-Lo que me dice el entrenador o se habla en el vestuario se queda dentro.

Pero podrá decir sí él espera de usted que sea un jugador con peso en el equipo.

-Habría que preguntarle a él. Tengo claro que él piensa que puedo mejorar y es algo que yo también creo.

En las últimas semanas ha ganado mucho en presencia.

-Con partidos se coge esa confianza que se necesita. Es en los partidos donde pasan cosas que te obligan a tomar decisiones, solo con los que haces en los entrenamientos no vale. Se necesitan minutos de competición, cuantos más tenga sé que mejor lo haré.

¿Qué meta se pone en el plano personal?

-Cuando empiezas una temporada quieres mejorar lo que has hecho en la anterior. Eso es lo que me planteo y estoy en el camino de conseguirlo.

¿Esa mejora significa darle un vuelco a su trayectoria reciente?

-No han sido mis mejores años y de alguna forma es evidente que sí. Pero tampoco diría que tengo que darle la vuelta porque aunque no habré sido regular sí creo que he hecho buenos partidos. Ahora es otra historia y estoy en el camino de jugar mejor.

Tiene 28 años, está por lo tanto en una edad ideal a decir de los especialistas.

-Es muy buena edad porque tienes ya un recorrido y todavía tienes un margen amplio por delante.