sistemática introducción de cambios en el once

El reparto de minutos no explica la crisis

Si la rotación de Ziganda apenas altera la jerarquía, la clave descansa en el rendimiento del bloque titular

José L. Artetxe - Sábado, 11 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

bilbao- La rotación de los jugadores ha sido uno de los temas más presentes y controvertidos en el día a día del Athletic desde la llegada de José Ángel Ziganda. La sistemática introducción de cambios que activó supuso un desmarque respecto al método empleado por Ernesto Valverde. El anterior entrenador, especialmente en el último tramo de su dilatada etapa, se apoyó mucho en una formación tipo o, dicho de otra manera, pintó una frontera muy definida en el vestuario para distinguir entre titulares y suplentes. Se interpretó de entrada que con la nueva gestión de la plantilla, Ziganda buscaba recopilar información de primera mano sobre sus hombres a fin de establecer una jerarquía a su gusto. Al comienzo, aunque el alto número de variaciones en alguna cita resultase chocante, el signo favorable de los marcadores propició un debate discreto, que se fue reavivando al caer el equipo en una racha negativa de la que aún no se ha repuesto.

Después de veinte compromisos oficiales, una amplia corriente de opinión coloca la rotación en el origen de la irregularidad e indefinición que caracterizan al Athletic. Coincide que ha sido una práctica habitual, con sus matices y altibajos, en un período marcado por el desconcierto, así que es sencillo establecer una relación causa-efecto. Sucede que detenerse en la identidad de los protagonistas de cada partido es una tarea al alcance de cualquiera, desde fuera no se manejan otros datos o informaciones sobre el día a día del grupo y en las vacas flacas se intensifica la búsqueda de lo que se esconde detrás del problema. Se necesitan con urgencia explicaciones, argumentos, culpables.

repiten arribaEs probable que en determinados partidos el reparto de los minutos haya sido perjudicial, pero parece excesivo centrar ahí la crítica. Un análisis serio hincaría el diente a más asuntos, pero qué difícil es resistirse a la tentación de añorar a los que faltan si la pelota no entra. Sin embargo, el repaso de las estadísticas muestra que, en general, aquellos futbolistas que más han jugado en temporadas previas son los mismos que a fecha de hoy copan la parte alta del ranking de participación. Hay excepciones y también situaciones concretas, básicamente lesiones, que de no haberse producido seguro que hubiesen alterado el orden tal cual es ahora, pero Aymeric Laporte, Aritz Aduriz, Mikel Balenziaga, Raúl García o Iñaki Williams, figuran destacados en esa clasificación.

En este grupo asoma como novedad Iñigo Lekue, lo cual obliga a apuntar que Óscar de Marcos aún no ha abandonado la enfermería en que la que ingresó a mediados de agosto. Siguiendo con los contratiempos, Iker Muniain, que arrancó acumulando minutos como el que más, es baja desde el anterior paréntesis del campeonato, por lo que está colocado en mitad del cuadro que se adjunta. Al no poder contar con él, Ziganda ha tirado con una frecuencia importante de un Iñigo Córdoba que hasta octubre actuó de modo intermitente, como corresponde a un debutante en la elite.

Hay otros hombres asimismo implicados en partes médicos. El más notorio sería Yeray Álvarez, todavía en período de rehabilitación tras su recaída, quien en condiciones normales optaba a jugar con asiduidad. El beneficiado ha sido el recién ascendido Unai Núñez, titular en 12 citas, que ha alternado con Xabi Etxeita en la demarcación de central. No se puede obviar a Beñat Etxebarria, indiscutible en campañas precedentes, que se recupera de una intervención practicada hace escasos días porque su estado físico no le permitía pelear por un puesto. Una pubalgia le había relegado a la suplencia, aunque conviene anotar que fue titular en seis de los siete primeros choques.

Con gente contrastada fuera de combate, es lógico que la distribución de responsabilidades se haya socializado más. No obstante, son diez los jugadores por encima del millar de minutos, con Laporte destacado, muy próximo al pleno de 1.800. Con un calendario muy denso, en el que se han intercalado tres descansos de quince días, tampoco debe extrañar que el entrenador recurra al fondo de armario. Luego, el éxito de la rotación, que se quiera o no es un recurso ineludible, descansa en el índice de acierto de las elecciones, pero no cabe duda de que la indisposición de jugadores que por trayectoria parten como candidatos a la titularidad supone un condicionante.

Entre los que menos han intervenido repiten varios que en temporadas anteriores tampoco llamaron la atención del técnico: Enric Saborit, Sabin Merino, Ager Aketxe, Kike Sola o Mikel Rico. La cola del ranking es un apartado que apenas ofrece sorpresas y donde, por introducir un matiz, habría que mencionar que Rico arrastra unos problemas de tobillo que no acaba de solucionar. A todos ellos les separa un abismo de los que sí entran en los planes de Ziganda, una de cuyas aportaciones más reseñables sería la sólida apuesta por Mikel Vesga. Es el medio centro con más minutos, prácticamente empatado con Mikel San José. Al comienzo se decantó por el gasteiztarra en detrimento del navarro, pero ellos dos son los que se han mantenido en las alineaciones.

al alzaLa lesión de Beñat habrá influido, al igual que el mes largo en que Ander Iturraspe permaneció convaleciente. Tiene pinta de que la jerarquía en la zona ancha va a cambiar en el corto plazo, es lo que se deduce del progresivo ascenso de Iturraspe, quien en la última tacada de siete partidos se ha equiparado en minutos a San José y Vesga. Otro tema particular a resaltar sería la presencia de Markel Susaeta, quien casi ha acumulado ya los mismos minutos que con Ernesto Valverde en el último ejercicio. Su protagonismo implica que el de Williams haya descendido.

Rotaciones ha habido, pero con las estadísticas en la mano se ha de admitir que la jerarquía que regía en la plantilla de Valverde no ha experimentado un vuelco ni por asomo. Como mucho, retoques y alguno forzoso. Si participan más, nombre arriba o abajo, quienes ya lo hacían antes de la llegada de José Ángel Ziganda, la causa de la errática marcha del Athletic no se ha de buscar en el dato de cuánto juega cada cual en términos de cantidad, sino que el auténtico problema estriba en la calidad de las aportaciones. Veremos qué sucede en adelante. Aunque existen ya unas tendencias perfiladas en este apartado de la participación, no resulta aventurado augurar variaciones según vaya avanzando el calendario, más que nada porque el equipo debe cambiar el paso.