programa de rehabilitación cognitiva

'Ayuda' vasca para el Parkinson

La neuropsicóloga María Díez Cirarda será premiada en el Congreso Mundial del Parkinson de Vietnam
El plan de rehabilitación mejora las funciones mentales de los pacientes

Concha Lago - Domingo, 5 de Noviembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

bilbao- La esperanza vasca del Parkinson se llama María Díez Cirarda y es neuropsicóloga. Gracias a un prometedor programa de rehabilitación cognitiva, realizado en equipo, recibirá el próximo día quince de noviembre en el Congreso Mundial del Parkinson en Vietnam el premio Melvin Yahr a Joven Investigadora. Los resultados del trabajo demuestran que los pacientes con Parkinson que han seguido el programa -denominado Rehacop- mejoran las funciones cognitivas -memoria, velocidad de procesamiento de la información, flexibilidad cognitiva, empatía- y muestran mayor autonomía para realizar las tareas de la vida cotidiana tras la rehabilitación. “Ver que con un programa de solo tres meses se pueden crear de nuevo conexiones cerebrales y puede haber más activación cerebral es algo muy significativo que no se ha conseguido con ningún fármaco”, resalta la joven investigadora.

Díez Cirarda, que realiza el doctorado en el equipo de investigación de Neuropsicología de los trastornos médicos severos, en la Universidad de Deusto -cuya directora es Natalia Ojeda-, destaca que “los fármacos en la enfermedad han demostrado ser eficaces a nivel de los temblores, de la rigidez y de los síntomas motores, pero a nivel cognitivo, a nivel de las funciones mentales son los programas de rehabilitación cognitiva los verdaderamente eficaces”.

La dolencia, que sufre un 1% de la población, es decir unos 20.000 vascos, se ha caracterizado tradicionalmente por tres síntomas relacionados con la movilidad de los pacientes: el temblor, la rigidez muscular y la lentitud. Sin embargo, no se debe olvidar que también cursa con síntomas no motores y cognitivos que perjudican seriamente la calidad de vida y autonomía del paciente.

El ensayo clínico se ha llevado a cabo con veinte pacientes en el grupo experimental y veintidós en el grupo de control. Todos ellos pertenecientes a la Asociación de Parkinson de Bizkaia. “Se trataba de pacientes de todas las edades, teniendo en cuenta que la patología afecta sobre todo a mayores de 65 años, aunque el paciente más joven tenía 45 años”, explica esta neuropsicóloga vizcaina.

Resultados favorables En todos los casos los resultados han sido favorables, “tanto al concluir la rehabilitación como también a posteriori”. “Al realizar las evaluaciones y las resonancias magnéticas, hemos visto que los pacientes mostraron un aumento de la actividad y conectividad cerebral en áreas relacionadas con las funciones entrenadas. Estas mejoras se producían nivel de memoria, de atención y del resto de las funciones mentales que se mantuvieron después de 18 meses. También las conexiones cerebrales que se habían creado seguían estando tras 18 meses”.

“Estos resultados son relevantes porque es el primer estudio que encuentra que los pacientes con Parkinson, tras una rehabilitación cognitiva, aumentan sus funciones cognitivas y su funcionalidad, y que estos cambios son acompañados por un aumento de la actividad cerebral”, recalca Díez Cirarda.

Los resultados de este proyecto se han publicado en revistas prestigiosas como Neurology, Brain Imaging and Behavior y European Journal of Neurology. Este trabajo ganador es parte de su tesis y se engloba dentro de un proyecto cuya directora es Naroa Ibarretxe Bilbao. El congreso de Parkinson se realiza cada dos años y en esta ocasión se celebra en Vietnam. El trabajo que el equipo envió fue nominado y María Díez Cirarda elegida para recibir el premio a joven investigadora por sus hallazgos relevantes y prometedores.

El descubrimiento es especialmente significativo porque la enfermedad de Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que conlleva que el cerebro mengüe y pierda las conexiones. “Con la rehabilitación cognitiva hemos visto que algunas conexiones pueden crearse de nuevo y que aumenta la actividad en ciertas zonas estratégicas relacionadas con la cognición, y que encima perduran en el tiempo”, explica.

“Con esto no queremos decir -subraya Díez Cirarda- que se frene el avance de la enfermedad, porque los demás síntomas (por ejemplo motores), siguen avanzando. Pero si que hemos visto que en el aspecto cognitivo, funcional y cerebral puede ser un tratamiento eficaz a la hora de frenar el deterioro. Estos son los primeros resultados a nivel mundial, así que se necesitan más estudios para obtener resultados concluyentes y generalizables. Vamos a seguir trabajando para que así sea”.

El estudio se ha llevado en colaboración con la Asociación de Parkinson Bizkaia. Además han participado la Unidad de Enfermedades Neurodegenerativas con el doctor Juan Carlos Gómez Esteban, del hospital de Cruces, y la Unidad Neurología del hospital de Galdakao, en colaboración con la doctora María Ángeles Gómez Beldarrain.

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