“Tienen derecho a ser atendidos porque sí, no por su buena conducta”

Teresa Laespada apuesta por una atención “de bajo umbral”, sin condicionantes previos ni objetivos elevados

Jueves, 12 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

Bilbao- La diputada de Empleo, Inclusión Social e Igualdad, Teresa Laespada, apuesta por un nuevo enfoque en la atención a la exclusión en el que ese derecho prevalezca sobre otro tipo de consideraciones. “Las personas en situación de exclusión tienen derecho a ser atendidas porque sí, por ser personas, y no porque se merezcan ser atendidas en base a una buena conducta”, defendió ayer ante las Juntas Generales.

Laespada advirtió de que, en muchos casos, se han establecido criterios “condicionantes” a la hora de luchar contra la exclusión, algo que ha hecho fracasar algunas de las políticas que se han puesto en marcha. En este sentido, defendió que se rebajen los requisitos de partida para atender a las personas en situación de exclusión, así como los resultados esperados. En este sentido, también avisó de que, en determinados casos, se tiene que aplicar la denominada “reducción de riesgos. Abogamos por relativizar cuestiones que han condicionado las intervenciones como la conciencia del problema, la puntualidad, higiene, abstinencias de consumo... Por ello, contemplamos una atención de bajo umbral, abriendo la puerta a trabajar con personas que no responden con procesos exigentes o con procesos en los que el objetivo esperable sea, simplemente, que sufra el menor deterioro posible”.

Además, abogó por hacer que las personas que inician este proceso se sientan partícipes de la sociedad, tomando parte en sus vertientes culturales, de ocio, voluntariado... “Debemos transitar de un modelo rehabilitador o normalizador a un modelo de inclusión que traslada el eje de atención de la persona al entorno social”, explicó. Laespada desligó además estos procesos de la “empleabilidad” de las personas, “orientando la intervención al empoderamiento de las personas”.

La diputada de Empleo, Inclusión Social e Igualdad reconoció que, pese a que en otros ámbitos se ha ido abandonando de las “grandes instituciones residenciales”, este cambio no se ha llegado a asumir del todo en el ámbito de la inclusión. “Hay que avanzar hacia modelos de viviendas asistidas o con apoyos, desde el cual se prestan servicios individualizados. No se trata de sacar a la gente de unos edificios llamados instituciones sino de ayudar a las personas a tener o recuperar el control sobre sus vidas, y a integrarse en la sociedad utilizando hasta donde sea posible la misma gama de alojamientos y medidas de convivencia y de vida que el resto de la población”.

Por último, Laespada defendió también un enfoque de género, ya que “sufren una doble victimización”. - A. Atxutegi