David Safier Periodista y novelista alemán

“Al principio San Mamés fue intimidante, pero luego me dio un subidón”

David Safier, el autor de varios ‘best sellers’, ha sido el primer escritor en crear una obra literaria sobre el césped de San Mamés, un lugar que él define como “inspirador”

Una entrevista de Aner Gondra - Miércoles, 11 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:08h.

bilbao- La Fundación Athletic escenificó ayer la presentación de las jornadas Letras y Fútbol con uno de los autores más de moda en el viejo continente, el alemán David Safier. El autor de Maldito karmaha tenido el privilegio de ser el primer escritor en poder escribir un relato sobre el césped de San Mamés. Fue el pasado mes de agosto. En el centro del campo, una mesa y una máquina de escribir.

Un día suena el teléfono y le proponen escribir en un campo de fútbol. ¿Qué le pareció la idea?

-Me pareció genial. Dije que sí y dos días después descubrí que hasta me iban a pagar. Ni me lo había planteado, porque me había dicho: “¡Mira qué bien! Voy a ver un estadio de fútbol”. Me gusta muchísimo el fútbol, soy un gran fan y me parecía genial. Vi mi primer Mundial por la televisión en 1974 y desde entonces soy un enamorado del fútbol. Ahora soy mayor y me sigue encantando.

¿Tiene alguna devoción futbolística que se pueda confesar?

-Sí, soy aficionado del Werder Bremen. Tú no puedes elegir tu equipo, te elige el equipo a ti.

¿Conocía Bilbao y el Athletic?

-He venido varias veces a Bilbao. He tenido la suerte de que me han invitado a varios festivales. Me dieron la pluma de plata la primera vez que vine. Después estuve en el Festival de la Risa. Incluso la novia de mi hijo mayor vivió un año en Bilbao. En cuanto al Athletic, lo conozco de los tiempos de Jupp Heynckes. Siempre he oído hablar del club y de su filosofía de jugar solo con jugadores vascos. Siempre me ha sorprendido, no solo que se mantengan en Primera División sin comprar jugadores de fuera, sino que además es un equipo que juega competiciones europeas.

San Mamés es para muchos tierra sagrada. ¿Resultó un lugar inspirador?

-Era la primera vez que pisaba el terreno de juego de un campo de fútbol. Fue muy inspirador. Al principio te cortaba, era muy intimidante, y luego me dio un subidón. Estaba sentado en la mesa, en el centro del campo, mirando alrededor, y pensé que era un buen sitio.

Como escritor conocería ya el pánico a la página en blanco, ¿resultó más llevadero el pánico escénico?

-Yo tengo la suerte de que cuando tenía este pánico escénico no había 50.000 personas gritándome. Era un alivio. Es peor para los futbolistas.

¿Echó en falta unos aplausos cada vez que terminaba de escribir una página?

-En Alemania a veces hago lecturas de libros y suele venir conmigo un chico que hace ilustraciones en directo. Desarrollamos una historia con el público. Él está ahí dibujando y en cinco minutos muestra el dibujo que ha hecho. Cada vez que lo muestra, el público aplaude. Yo suelo decir que me encantaría que fuese así en mi casa, que me aplaudiesen cinco o seis personas en la cocina cada vez que les enseño lo que he escrito en ese rato.

El resultado del experimento es ‘Replay’. ¿Cómo es el relato?

-Es una historia con viajes en el tiempo. Hay un tipo que podía haber sido una gran estrella del fútbol, pero en su juventud cometió un gran error y decide viajar en el tiempo para subsanar ese error porque quiere ser una estrella. Pero entonces empiezan los problemas.

¿Le atrae el binomio que forman fútbol y literatura?

-El fútbol no es solo el juego. Si lees los periódicos, tienen una especie de folletín continuado en el que siempre se repiten unos personajes y aparecen otros nuevos. Hay estrellas de los años cincuenta, los sesenta y setenta que reaparecen y que hablan. Así que tienes un inmenso universo de personajes distintos, cada uno con sus propias historias. El fútbol por sí mismo es una historia. Es una bonita metáfora también de la propia vida, así que creo que puede dar mucho juego. Lo que es curioso es que no haya muchas novelas buenas sobre fútbol. Quizás es algo interesante en lo que pensar. Quizás se puede hablar del interés que tiene el juego y cómo podríamos hacer que compita un poco con el interés que tienen todas esas historias con tantos personajes. Espero que con Replay ocurra eso.

¿Qué le parece que un club como el Athletic lleve años uniendo el fútbol con la literatura?

-Es genial. Me impresiona mucho porque el fútbol puede llegar a gente que no es automáticamente lectora. Y también al revés, creo que se pueden beneficiar mutuamente. Me encantaría tener algo así en mi ciudad, Bremen.

En sus novelas se ha atrevido a ser frívolo con temas sensibles como son la reencarnación o Jesús. El fútbol es lo más parecido a una religión ¿Cree que es un mundo capaz de reírse de sí mismo?

-Debería hacerlo y a veces ocurre. En Alemania hay una revista mensual muy buena que hace artículos periodísticos muy interesantes sobre fútbol y que también tiene algunos periodistas que, no es que se rían, pero hacen humor a partir de ello. Todos esos folletines son divertidos, se puede disfrutar con ellos y aún así tomarte el fútbol en serio.

En su última novela, ‘Y colorín colorado... tú’ surge un romance que mezcla realidad y fantasía. ¿Por qué le atrae tanto lo fantástico y lo absurdo?

-Son las cosas que me gustan. Me gusta escribir comedias sobre personas humanas, sobre emociones, y me gusta ese enfoque fantasioso. Hay muy pocas veces en las que puedes ver esas dos cosas combinadas. Me gustan las dos igualmente y yo las combino siempre que puedo.

Europa vive tiempos convulsos, ¿el sentido del humor es más necesario en escenarios así?

-Hace falta humor para no tomarse las cosas demasiado en serio. Yo escribo historias que muestran el potencial positivo de los seres humanos y creo que intento mostrar lo que nos hace iguales, no distintos. Con el sentido del humor lo puedes demostrar, porque si te ríes de ti mismo, te sientes bien. Puedes decir que todos tenemos nuestros errores, nadie es perfecto.

¿Cuáles son los límites del humor?

-Creo que todo el mundo tiene que pensar si su sentido del humor va a dividir a la gente o si la va a unir. Hay un humor que ofende a la gente y que es muy fácil de hacer y de escribir. Pero es un poco irresponsable porque la gente tiene que convivir y coexistir. ¿Por qué generar desunión?