Kantauri Fest

La mar se cita con sus actores en Zierbena

El Festival Kantauri Fest acerca este fin de semana una visión cosmogónica de la tradición marítima vasca

Un reportaje de E. Zunzunegi - Domingo, 1 de Octubre de 2017 - Actualizado a las 06:08h.

APAIZAK hobeto” (“Los curas mejor”) era al parecer la respuesta que los indígenas de la hoy canadiense península de Terranova daban a los tripulantes de los balleneros vascos cuando arribaban a sus poblados costeros y les preguntaban: “¿Zer moduz?”. Esta complicidad idiomática, -investigada por estudiosos de la histórica relación que los arrantzales vascos mantuvieron con aquellas tribus del noreste americano-, es uno de los apuntes que no pasan desapercibidos para los miembros de la Factoría Marítima Vasca Albaola. Se trata de un compendio de estudiosos y voluntarios que en 2014 iniciaron el proceso de construcción de una réplica del ballenero San Juan construido en Pasaia en el siglo XVI.

“El material que ha servido para su reconstrucción procede de una gran investigación llevada a cabo en Terranova donde se pudo reflotar el esqueleto de la nave”, señaló a DEIA un miembro de esta asociación guipuzcoana que ayer estuvo presente de manera notoria en el festival Kantuari Fest inaugurada en el puerto pesquero de Zierbena. En el encuentro se dieron cita cerca de treinta embarcaciones tradicionales de la cultura marinera vasca en la que se pudo apreciar las capacidades para el rescate acuático de los perros de la raza Terranova, capaces de arrastrar en la mar hasta 1.500 kilos, y que según los amantes de esta raza agrupadas en el club Noreo, eran “habituales en muchas embarcaciones”.

Desde Albaola se destacaba que esta cita servirá para realizar algunas piezas que se utilizarán en la reconstrucción del ballenero que “esperamos podamos concluir en torno a 2020”, señalaba esta portavoz que recordaba que hoy domingo el público podrá seguir viendo en directo el trabajo de la carpintería de ribera. Una dedicación al arte de domar el roble, el haya o el abeto -ideal para mástiles- que en el caso pasaitarra ha dado lugar a la creación de un curso de tres años para formar a jóvenes de esta comarca guipuzcoana en este oficio tradicional.

tradiciónNo son, sin embargo, los pasaitarras los únicos interesados en la conservación de este viejo arte constructivo que tanto tiene que ver con la historia naval vasca ya que además de balleneros, de los astilleros vascos salían todo tipo de embarcaciones para la pesca de costa y de bajura. Concretamente, algunas de ellas susceptibles de usarse como barcazas de transporte o auxiliares de embarcaciones más modernas. Es el caso del bote que han construido por el recientemente constituido grupo Itsas Lagun, formado por los voluntarios que han tomado parte en el primer curso de carpintería de ribera organizado por el Museo Marítimo de Bilbao y por modelistas que colaboran con esta institución.

“Es un proyecto en el que nos estamos dejando la piel para llegar a formar voluntarios que no solo aprendan sobre la construcción de barcos sino que además puedan ayudarnos en el mantenimiento de los barcos que poseemos”, valoró el director del museo bilbaino, Josu Ruigómez, quien adelantó a DEIA que el bote, construido con plano del astillero Euskalduna de 1910, será botado el próximo día 11. Mientras, el puerto de Zierbena espera hoy a los amantes de la mar que podrán seguir disfrutando, entre otras actividades, de paseos al barco escuela Atyla.

Uno de los alicientes de la jornada del domingo, en el Kantauri Fest, al igual que ayer fueron los productos del mar -bonito y conservas- que en última instancia son el origen de buena parte de esta industria tradicional. “Hay que tener en cuenta que la actividad marítima era una industria que estaba relacionada con otros sectores de actividad como la transformación del hierro, en ferrerías, para la elaboración de clavos, anclas o cañones, el cuero o la sidra para los grandes viajes”.