Editorial

Refugiados, la cruda realidad

El flagrante incumplimiento por el Estado español de los compromisos de acogida adquiridos hace dos años es únicamente consecuencia de la absoluta falta de voluntad política del Gobierno Rajoy

Miércoles, 27 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

EL Estado español se comprometió en el verano de 2015 con la Comisión Europea a asilar a 1.449 refugiados procedentes de países ajenos a la UE, principalmente Turquía, Líbano y Jordania, antes del 20 de julio de este año. Expirado el plazo hace dos meses, la realidad es que únicamente ha reasentado a 701 (506 desde Líbano y 195 desde Turquía), incumpliendo el 52% del contingente acordado. Asimismo, el Estado español se comprometió a reubicar a 15.888 refugiados que se encontraban ya en Grecia e Italia en un plazo de dos años finalizado ayer. La realidad es que ha admitido a 1.279 (1.089 desde Grecia y 190 desde Italia), es decir, el 8% de los que se comprometió a acoger. Hace menos de dos meses, la vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, se comprometía públicamente a acelerar la acogida a un ritmo de 500 refugiados al mes, compromiso que nuevamente no se ha cumplido. Y aunque el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, quiera justificarse en que la mayoría de los estados miembro de la UE no alcanzarían la cifra de asilos asignada y pese a que el mal es extensible a toda la Unión Europea, que apenas ha acogido y reasentado a 44.300 de los 160.000 refugiados previstos (27%), la realidad es que el Estado español (11,4%) no alcanza siquiera la mitad de ese porcentaje y se halla muy lejos de las cifras de Alemania (7.852) o Francia (4.278) y escandalosamente lejos de las de otros países, como Canadá, que ha admitido a 60.000 personas desde el inicio de la crisis de los refugiados. La cruda realidad es que las políticas para con los refugiados no se implementan en el Estado español pese a los esfuerzos de las ONG y las asociaciones de ayuda o, en el caso de Euskadi pero también en otras comunidades, de instituciones públicas que han preparado y ofertado plazas de acogida que siguen sin cubrirse meses después. La realidad es que no existe disposición política por cuanto el embudo que impide la acogida se halla en el Ministerio del Interior, con más de 20.000 expedientes de asilo pendientes. Y por mucho que Zoido asegure que en Grecia e Italia ya no hay casos susceptibles de entrar entre los supuestos de acogida, en ambos países se encuentran actualmente, según la Comisión Europea, 10.000 personas que cumplen con los requisitos. La realidad es la falta de voluntad, la absoluta ausencia de humanidad.