en el punto de mira tras el partido ante el málaga

Un tren que pasa

Lekue no ha aprovechado la baja de óscar De Marcos para presentar sus credenciales en el lateral derecho

José L. Artetxe - Martes, 26 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

Bilbao- Aunque la mayoría de los jugadores que intervinieron en el partido de La Rosaleda han sido objeto de severas críticas, en la rueda de prensa que posteriormente dio José Ángel Ziganda solo se pidieron explicaciones sobre la actuación de Iñigo Lekue. Su implicación directa en los dos últimos goles del Málaga, acciones en que perdió la referencia de los rematadores, Baysse y Diego Rolán, le colocó en el punto de mira y reabre el debate sobre las deficiencias que el lateral muestra en el capítulo defensivo. No es una historia nueva, pues a Lekue le persigue esa sombra que cuestiona sus aptitudes para ejercer en dicha demarcación y, sobre todo, para hacerlo con garantías en la máxima categoría.

Por supuesto, Ziganda se esforzó en restar trascendencia a los errores cometidos por Lekue, pese a su fatal reflejo en el marcador final, e hizo extensiva al resto del equipo la responsabilidad en la remontada del Málaga. Subrayó que las virtudes más sobresalientes de este futbolista al que dirigió en las dos campañas que cubrió en el Bilbao Athletic son de cariz ofensivo y admitió que debe progresar en la contención. No constituye ningún secreto que a Lekue le cuesta más el marcaje individual o posicionarse sin balón, que desdoblarse y pisar zonas de ataque. Lo que de verdad llamaba la atención y le sirvió para dar el salto a la primera plantilla fue su modo de percutir, una facilidad innata para conducir, desbordar, centrar e incluso chutar.

El rigor que se le exige a un hombre de la última línea es la asignatura pendiente del bilbaino. Al fin y al cabo, por mucho que el instinto le impulse a ganar metros e incidir en la faceta creativa, Lekue ejerce de defensa y por lo tanto la prioridad en su cometido es cerrar la banda. Cierto es que tanto Andoni Iraola como Óscar de Marcos, los hombres que en temporadas recientes han asumido con mayor frecuencia el rol de lateral, tuvieron que reciclarse para aprender el oficio de defensa por su natural predisposición ofensiva. Iraola fue un alumno aventajado, de ahí que estuviese tantos años como titular, y De Marcos también ha mejorado ostensiblemente sus prestaciones sin balón, pese a que no haya alcanzado el nivel de su antecesor.

A Lekue no le queda otra que aplicarse el cuento si quiere asentarse en la elite jugando en el mismo sitio. Acaba de empezar su tercer curso en el Athletic, en los dos anteriores no gozó de mucha continuidad y anduvo cambiando de puesto con asiduidad, si bien participó en bastantes partidos, un total de 65, en 44 de ellos como titular. Son números importantes que ahora ha tenido la oportunidad de engordar. Con Ziganda empezó jugando De Marcos, inamovible en los tres primeros compromisos y que sufrió una lesión en el cuarto, coincidiendo con el estreno liguero ante el Getafe. Fue suplido por Lekue, quien posteriormente se ha mantenido en la alineación, salvo en las visitas a Eibar y Las Palmas, donde el elegido fue Eneko Bóveda.

Lekue acumula cinco partidos de titular y ha intervenido en otros tres, siempre como lateral menos en la visita al Panathinaikos, cuando fue utilizado como interior, formando ala con De Marcos. Es decir, no puede quejarse de minutos y cabe pensar que la indisponibilidad de su compañero le ha beneficiado en este sentido. Sin embargo, llegados a este punto, se puede afirmar que no ha aprovechado el turno del que ha gozado. No ha correspondido con su rendimiento a la confianza que en él ha depositado el entrenador.

el retoEsta impresión no vendría condicionada por la mala tarde que firmó el pasado sábado. Fue un borrón en su hoja de servicios, quedó en evidencia y no es cuestión de cebarse. El problema radica en que tampoco ha dado la medida que se espera en los demás partidos de la temporada vigente. Si en el análisis se incluyen las dos precedentes, la conclusión sería que el recorrido descrito no le ha permitido desprenderse de la vitola de meritorio. Figura en la plantilla como una promesa que no acaba de cuajar. El propio futbolista reconocía la necesidad que tiene de dar un salto cualitativo, es el objetivo que se ha propuesto, según explicaba en una entrevista a este diario concedida a principios de mes. Entre otras reflexiones, Lekue apuntaba que puede “dar muchísimo más”: “Creo que tengo capacidad para jugar mejor al fútbol y ser el jugador que quizá se veía antes. Ese jugador que venía con atrevimiento, confianza e intensidad. Es posible que lo haya logrado, pero no con la regularidad de antes, cuando estaba en el filial. No lo sé, quizá sea esa falta de atrevimiento, no haberme quitado la etiqueta de nuevo. Necesitaría ser el de antes, participar más, ganar en presencia en el campo”.

Pues a la vista de lo computado en estos dos meses, si quiere convencer, Lekue está obligado a esforzarse mucho. Ziganda no le va a abandonar, “es nuestro, vamos a tirar con él y va a mejorar, tiene mucho futuro”, llegó a declarar, pero ya se intuye el regreso de De Marcos y quizá de momento, en las próximas citas, a Lekue le toque chupar banquillo hasta que le llegue una nueva oportunidad.