El doblete más ingrato

Iñaki Williams, con incidencia directa en cinco de los siete goles del Athletic en la liga, firma sus dos primeros tantos de la campaña, pero perdona el 2-4 en un choque amargo

Arkaitz Aramendia - Domingo, 24 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:10h.

IÑAKI Williams no pudo elegir un estreno goleador más amargo en una temporada en la que aparece con incidencia directa en cinco de los siete tantos marcados hasta la fecha por el Athletic en liga. El atacante bilbaino, asistente ante el Eibar en Ipurua y por partida doble contra el Girona en San Mamés, se estrenó de cara a gol con un amargo doblete frente al Málaga. Es el tercero que consigue el rojiblanco desde su debut oficial como león en diciembre de 2014, que sí pudo celebrar con victoria los dos anteriores en los envites ante el Partizán en la fase de grupos de la Europa League 2015-16 y el Betis en el compromiso liguero que enfrentó el mismo curso a verdiblancos y rojiblancos en el Benito Villamarín.

Ambos encuentros fueron resueltos con victoria por el Athletic, que no supo hacer lo mismo en la tarde de ayer contra un Málaga al que los pupilos de José Ángel Ziganda dieron por muerto antes de tiempo. Las dos dianas de Williams, tras sendas asistencias de un iluminado Iker Muniain, parecieron poner tierra de por medio en un duelo que el internacional sub’21 aprovechó para despojarse de la ansiedad del gol con dos magníficas ejecuciones ante el guardameta Roberto Jiménez, a quien batió primero con un fuerte derechazo y mediante un sutil remate con el interior después para poner el provisional 1-3 en el luminoso. Un minuto más tarde llegaría la expulsión por doble cartulina amarilla del malaguista Zdravko Kuzmanovic, circunstancia más que propicia que ni mucho menos supo aprovechar el Athletic, tal y como lamentó Williams, quien admitió que su doblete le supo a “poco” por el resultado final.

“Nos hemos dejado dos puntos muy importantes por la falta de atención y concentración defensiva y nos vamos fastidiados para casa. No podemos tirar dos puntos viniendo de un 1-3 y estando ellos con uno menos. Teníamos que haber matado ahí el partido y no sufrir al final”, apuntó el rojiblanco, que tiró también de autocrítica al valorar el uno contra uno errado ante el portero del Málaga. “Ha sido una pena y un gran error, porque hubiéramos cerrado casi el partido, pero no hay tiempo para lamentarse”, reflexionó públicamente un alicaído Williams, sabedor de que el partido habría tenido un final distinto si hubiera aprovechado el último regalo del día de Muniain para establecer un 2-4 que se fue al limbo para lamento del bilbaino y del resto de sus compañeros.

No acertó Williams, que recuperó aun así sensaciones de cara a la portería rival con dos goles que confesó que “necesitaba”, aunque “estaba tranquilo porque sabía que iban a llegar”. “Trabajo para ello, pero lo importante era ganar”, incidió el 11 rojiblanco, cuya última diana en partido oficial se remontaba al pasado mes de mayo, en la última jornada de liga. El Vicente Calderón, en su despedida, asistió al que hasta ayer asomaba como último gol de Williams, que acumulaba nueve encuentros de carácter oficial sin marcar y que vio en Málaga cómo sus dos tantos no sirvieron para dar los tres puntos al Athletic.

mensaje para la aficiónCon gesto contrariado, Williams también fue cuestionado por las sensaciones que puede tener a día de hoy una afición que no ha visto vencer a su equipo en ninguno de sus cuatro últimos compromisos, en los que el Athletic suma dos empates y dos derrotas.

“Le diría a esa gente que siempre está con nosotros que esté tranquila, que en lo que a mí respecta me machaco día tras día para intentar ser mejor jugador y que vamos a darle muchas alegrías, porque esto es largo”, subrayó ante los medios de comunicación vizcainos el delantero bilbaino, que firmó ayer su doblete más ingrato e infeliz como profesional en un partido que salió cruz al Athletic por deméritos propios.