El bombín roto

No son el maestro Li

Por Jon Mujika - Jueves, 14 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 08:30h.

MAESTRO Li, por qué todos los chinos somos iguales?”, pregunta una voz. “No soy el maestro Li”, responde otra. Anda estos días por ese río de ocurrencias que es Internet, con su afluente más caudaloso, WhatsApp. Viene al caso la anécdota en días como hoy, cuando el Athletic regresa al campo de batalla en el que el año pasado cayó malherido por una bala perdida, sin épica alguna. La sangre regó el terreno de juego del APOEL, en la que en apariencia era una mera escaramuza. Le costó un disgusto de órdago.

Hoy vuelve el Athletic a una competición, la Europa League, que se ha convertido, en los últimos años, en El Dorado, un sueño que perseguir. Los rojiblancos han de sacudirse los prejuicios, si es que los hubiera, los miedos y recelos. No todos los rivales en Europa tienen el mismo ojo certero que tuvieron los griegos aquella noche. O el BATE Borisov, o algunos de esos otros equipos de aparente menos cartel que le han amargado a los leones noches continentales donde, de tanto soñar, se quedaron dormidos.

El Hertha Berlín tiene algo más de nombre, pero tampoco parece un ogro continental. Eso es un peligro: pensar que uno es el elegido en el partido. Ese es el mensaje que debiera calar en el vestuario rojiblanco, no todos los equipos son el maestro Li, no todos se parecen a la hora de prepararte un disgusto morrocotudo cuando menos te lo esperas. Si el Athletic sale al estadio alemán esta noche con la fe del carbonero, con la convicción de que han de plantarse con la misma solidez que acostumbran en este comienzo de temporada y con voluntad de llevarse los tres puntos para vivir una fase de grupos más plácida. Si, como se dice, los alemanes son el rival mas complejo del grupo, una victoria esta noche sería un paso con la bota de siete leguas.

Imagino que Kuko Ziganda, hasta ahora acreditado como un estratega del resultado, sabe todo cuanto se juega esta noche: darse un chapuzón en el mar de la tranquilidad con tres puntos en el zurrón. Llega a Berlín sabiendo que el partido pasa por no cometer errores de bulto. Sabe el viejo delantero que de momento el Athletic no ha desplegado las alas con su juego y apuesta por nutrir bien sus raíces. Suena sensato el discurso aunque quizás esconda un pero: ¿será el Athletic valiente esta noche en Berlín...? Ojalá. Que no son el maestro Li.