casa okupada en begoña

Un jacuzzi plantado en medio de un jardín estilo Versalles

La mujer okupa ironiza y pregunta a los periodistas: “¿Nos vais a dar vosotros una casa para vivir?”

Jueves, 14 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

Bilbao- Cada vez que Juan Mari Gandiaga se asoma y echa un vistazo al jardín que su tía mimó durante años le sube la tensión;no lo puede controlar, confiesa. En seis meses que lleva la familia de okupas en la casona de Dolaretxe han llenado la parte trasera del inmueble con un sinfín de objetos donde organizan, según apunta el propietario, “sus fiestas y barbacoas”. “De día duermen y de noche se divierten con sus fiestas”, relata. “No teníamos dónde meternos. ¿Nos vais a dar vosotros una casa para vivir?”, ironizaba la mujer okupa. Juan Mari Gandiaga ha intentado hablar con ellos, pero, según dice, no atienden a razones. “He ido varias veces, pero lo que me dicen es que ellos viven ahí y que no se van a marchar a ningún sitio. Lo que hacen es invitarme a marcharme”, relata el propietario de la casona.

Un perro custodia los alrededores del inmueble y hace de guardián cuando la familia se ausenta. “Se las saben todas. No vaya a ser que les entren a robar”, bromea Juan Mari Gandiaga. Poco queda de los árboles, flores y arbustos que daban forma al jardín de estilo Versalles.

Junto con al menos una docena de sillas, la familia okupa ha plantado en medio de uno de los parterres un jacuzzi y en lo que era un arbusto han apoyado un colgador de ropa que se asoma torcido. Además, han instalado una mesa para jugar a la rana, una hamaca que han sujetado en dos árboles y una torre de sonido. Casi en la mitad del jardín han levantado además con tableros la estructura de una barbacoa. “Si la parte de fuera está así, no quiero ni imaginar cómo estará por dentro. Habrá que esperar a ver qué sucede”, se duele Juan Mari Gandiaga. - S. Atutxa