miles de personas siguen sin luz

‘Irma’ se degrada a tormenta tropical al acercarse a la costa oeste de Florida

Mientras muchos continúan sin poder volver a sus casas, las aseguradoras calculan las pérdidas en 50.000 millones

'Irma', que durante la jornada de este lunes se había debilitado de huracán a tormenta tropical, ha continuado perdiendo fuerza durante la jornada y ha pasado a ser declarada como una depresión tropical por el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC).

Martes, 12 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

Miami- Irma se degradó ayer a tormenta tropical junto a la costa oeste de Florida, en su avance rumbo al norte, informó el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE.UU. En su boletín de las 12.00 horas GMT el CNH señaló que Irma, que ya se había debilitado antes a categoría 1, presentaba vientos máximos sostenidos de 70 millas por hora. La tormenta se ubica a 30 millas (50 km) al nornoroeste de Cedar Key y se mueve a 18 millas por hora (30 km/h) rumbo al nornoroeste, una trayectoria que se espera continúe hasta hoy martes.

A lo largo de las próximas horas, Irma se moverá cerca de la costa noroeste de la península de Florida, cruzará el Panhandle, el área más continental de la península, y arribará al sur de Georgia durante la tarde, según informó el CNH.

Hoy martes se desplazará hacia el suroeste de Georgia y el este de Alabama. Irma aún presenta rachas fuertes de viento, pero se prevé un progresivo debilitamiento y que el esta tarde ya sea una depresión tropical. No obstante, los vientos con fuerza de huracán de Irma aún se sienten a 60 millas (95 kilómetros) de su centro, especialmente en la parte del oeste, y los vientos con fuerza de tormenta tropical se extienden hasta 415 millas (665 km).

El CNH alivió algunas de las alertas y advertencias previas para distintas áreas de Florida. No obstante, advirtió del peligro de marejadas ciclónicas que pueden anegar áreas cercanas a la costa habitualmente secas. En algunos puntos esa marejada puede llegar a elevar el nivel del mar entre 2 y 6 pies (0,1 y 1,83 metros). Antes de arribar a Estados Unidos Irma, que llegó a tener categoría 5 (la máxima de la escala Saffir Simpson) y un tamaño mayor al de la península de Florida, pasó por diversas islas del Caribe, la última de ellas Cuba, y dejó casi cuarenta muertos y cuantiosos daños materiales. El domingo tocó tierra en los Cayos de Florida, un conjunto de islas e islotes situados entre la península y el norte de Cuba, donde las primeras informaciones indican que los daños materiales pueden ser importantes y que puede haber habido allí víctimas mortales.

Hasta ahora son tres las muertes confirmadas como consecuencia de Irma en Florida, pero la cadena ABC informó ayer de otras dos víctimas, que al igual que las otras, perecieron en accidentes de tráfico, según sus propias fuentes. Más de 3,8 millones de personas están sin electricidad en el estado, según las últimas cifras de la Oficina de Manejo de Desastres de Florida, aunque las cifras de las compañías suministradoras son ligeramente superiores.

Pasado el huracán Irma, para algunos de los que se refugiaron en la escuela secundaria Ronald Reagan, en Doral, ciudad aledaña a Miami, la espera todavía no ha terminado, ya que sus casas están inundadas o aún no tienen permiso de las autoridades para llegar a ellas. “Yo vivo en Miami Beach y no puedo ir allá todavía, ni siquiera hay ubers” (empresa de transporte), dijo el ecuatoriano Sixto Jurado, quien junto a su esposa, María Pérez, esperaba paciente en medio del gimnasio de esta escuela que entre el viernes y el domingo cobijó a más de 1.000 personas, en su mayoría vecinos del área. Jurado, como el venezolano Leicy Sivira, también vecino de Miami Beach, no puede volver a su hogar por una orden del Gobierno de esa ciudad costera, que ha prohibido el acceso a esa zona para que los trabajadores recojan los escombros, ramas y cables del alumbrado eléctrico. “Ya un vecino me ha dicho que solo han caído ramas y no hay ventanas rotas en mi casa”, señaló con cierto alivio el venezolano, al lado de su esposa e hija, en un desolado gimnasio donde a primera hora comenzó la apurada salida de personas y familias.

del hotel al gimnasioEntre quienes aun dormirán ayer en este colegio construido a base de cemento armado y cuyo gimnasio está coronado por una estructura de acero hay también turistas, como la italiana Francesca Magliolo, quien debió cambiar su hotel en South Beach por esta suerte de campamento militar en el que se transformó el colegio. La italiana, que estaba de vacaciones por EE.UU. cuando se anunció “la visita” de Irma, espera poder tomar el miércoles su vuelo a Milán, aunque, como muchos otros, solo tiene palabras de agradecimiento a los directivos del plantel y a la decena de miembros de la Guardia Nacional que custodiaron el lugar.

“Muchas gracias por su comprensión, de verdad ha sido un gusto poder compartir con ustedes”, señaló el domingo a los albergados, micrófono en mano, el teniente a cargo del destacamento militar apostado en esta secundaria.

El teniente, identificado solo como Taboada por razones seguridad, señaló que no se reportó ningún incidente y que el comportamiento general fue bueno.

Desde primera hora del viernes, cuando los pronósticos colocaban a Miami-Dade y el sureste de Florida dentro de la zona de catástrofe esta escuela empezó a recibir a cientos de personas, en su mayoría vecinos de Doral, una ciudad formada sobre todo por conjuntos de casas, algunas de material prefabricado.

“Uno ve techos volando y prefiere estar aquí”, señaló el venezolano José Díaz, en alusión al temor que llevó a muchos de los residentes de esta ciudad, con una numerosa comunidad de venezolanos y colombianos, a dejar sus hogares y buscar refugio. El venezolano, que trabaja como pintor de casas, manifestó que las viviendas construidas tras el paso por Miami del huracán Andrew (1992) como la que él habita tienen paredes de cemento y cumplen con las normativas de seguridad en caso de ciclones. Pero él, de todos modos, de los techos no se fía, en especial por la magnitud y dimensión de Irma, que llegó a tener categoría 5.

Las pérdidas para el sector asegurador oscilarán entre los 20.000 y 50.000 millones de dólares (16.725 y 41.813 millones de euros), según dos firmas especializadas en el cálculo de riesgos ante catástrofes. - Efe