Mesa de Redacción

El viento y las redes

Asier Diez Mon - Lunes, 11 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

SE ha tomado como costumbre utilizar las redes sociales como la barra del bar, uno de los púlpitos desde los que se han soltado los mayores sapos de la historia. Las palabras escupidas con cuatro vinos de más se las lleva el viento y el alcohol transpirado, pero las manchas no se borran de Internet. Una trabajadora, eventual como casi todo el empleo que se genera en la piel de toro, ha perdido su puesto por soltar una barbaridad, que es mejor no volver a reproducir, sobre Inés Arrimadas, la ciudadana que lidera la oposición a la Generalitat. El viento de Internet ha propagado el disparate a la velocidad de la luz por todos los rincones. Hasta por los despachos de los jefes de la trabajadora, a la que han puesto de patitas en la calle inmediatamente. Además, su nombre ha quedado marcado, quién sabe si para siempre, y posiblemente no va a tener ni la indulgencia que tienen los condenados cuyo delito desaparece de sus antecedentes cuando se cumple el plazo prescrito. No es la primera ni será la última persona a la que una indiscreción le fabrica un futuro incierto y por ello me sigue sorprendiendo el afán global que existe por exhibirse en las redes sociales sin filtro. No sabemos a dónde nos lleva el anhelo colectivo por recolectar ilikes, amigos de Facebook y seguidores de Instagram y Twiter, pero el camino ya está escogido y, como no va a haber dinero para pagar las pensiones, igual terminamos conformándonos con tener una jubilación virtual.