nuevo base del bilbao basket

El impulso brasileño

Ricardo Fischer acepta el reto de dar estabilidad al puesto de base del Bilbao Basket y quiere adaptarse pronto para ayudar al equipo en la liga y en Europa

Un reportaje de Roberto Calvo - Lunes, 11 de Septiembre de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

RICARDO Fischer está donde se imaginó cuando con 17 años decidió venir a Europa por primera vez. El camino no fue el habitual ya que el jugador de Sao Paulo entró en el baloncesto europeo por Suiza, un lugar con poca tradición, pero que al nuevo base del RETAbet Bilbao Basket le sirvió para empezar a probarse en un mayor nivel. Su hermano mayor Fernando, cuando tenía 19 años, ya había jugado en el filial del Joventut de la Liga EBA y él, que le tenía como ejemplo, quería seguir sus pasos, sentir qué era eso de jugar en el extranjero. “Con mi familia y mi agente valoramos que era una buena oportunidad de mejorar y de conocer otra forma de vida. Yo entonces jugaba de escolta, pero me dijeron que si no jugaba de base no podría llegar a Europa”, comenta Fischer, que también estuvo breves periodos en el Besiktas y el Bolonia.

Regresó a su país con “un nivel más alto en su juego” y una experiencia “de vida y profesional” que le puede servir de mucha ayuda ahora que adaptándose a la vida en Bilbao y a un entorno muy diferente al que tenía en Brasil. “En Suiza compartí vestuario con jugadores de distintos lugares y distintas culturas y eso te obliga a ser más abierto, a aprender rápido para que el equipo funcione”, añade. Por esta razón, Ricardo Fischer quiere “mejorar en cada entrenamiento y en cada partido”. Su puesto en la cancha le concede mucha responsabilidad. “Tienes que ser como el entrenador en la pista, comunicarte mucho con el técnico y los compañeros”, explica el jugador paulista, que piensa que “un base que no habla no puede ser un base”. Y espera que el paso de los partidos sirva para que el equipo se vaya ensamblando ya que “somos muchos jugadores, muchos muy jóvenes, y es necesario que pase tiempo para dar nuestro mejor nivel”. No puede tardar mucho ya que queda menos de un mes para empezar la Liga y “pronto empezaremos los partidos europeos, así que no va a haber mucho tiempo para entrenar”.

Los detallesEl Bilbao Basket está trabajando duro, “tenemos las piernas cansadas, pero es algo necesario. Espero que en una semana o semana y media estemos ya en un punto bueno para jugar mejor. Aunque lo importante es estar preparados para el primer partido de la temporada”. A Fischer le ha llamado a la atención “el cuidado de los detalles, tanto en cancha como mirándolos en vídeo” como la principal diferencia entre el baloncesto brasileño y el que está conociendo en su primera experiencia en la Liga Endesa. “Por eso, este es el máximo nivel. Aquí hay jugadores más grandes y más físicos y se juega con mucha intensidad y agresividad en defensa. Me estoy adaptando a ello y creo que para el inicio de la temporada ya estaré en buen tono”, resume tras los primeros amistosos.

Rico, como se le conoce en el vestuario de los hombres de negro, es paisano de Marcelinho Huertas, ex del Bilbao Basket y ahora de nuevo en el Baskonia, que a su vez es buen amigo de su hermano. “Estuve en su boda, hemos podido entrenar juntos y hemos hablado bastante de lo que me puedo encontrar”, dice. Neto y Rafa Luz son otros bases que han una buena carrera en la Liga Endesa, pero Fischer no quiere compararse con ellos porque “cada uno tiene su estilo. Marcelinho es muy completo, Rafa es más director y Raulzinho es muy rápido, por eso está en la NBA. A mí me gustaría tener un poco de todos”.

El jugador del Bilbao Basket no oculta que su mentalidad está más orientada a la dirección, a buscar el pase, algo cada vez más extraño en estos tiempos en los que proliferan los bases anotadores. “Sí, es verdad. Carles ya me ha dicho que tengo que ser capaz de buscar mis oportunidades de anotar. Me gusta dar asistencias, aunque sé que a este nivel no basta con ser bueno solo en una cosa”, reconoce el brasileño, que sabe que su principal aspecto a mejorar es la defensa ya que “el entrenador me pide que sea más agresivo, que suba el ritmo”.

Fischer ha llegado para dar impulso y estabilidad al puesto de base, aunque el cuerpo técnico no quiere ponerle presión en el proceso. Hasta que regrese Tabu, está siendo el titular “sin tener nada que demostrar. Sé cuál va a ser mi papel. Carles me pide que haga mi juego, nada más”. Después, la presencia del base belga en el equipo va a ayudar al jugador de Sao Paulo a pasar este periodo sin prisas porque se cuenta con él como una pieza importante en el futuro. “Mi primer objetivo es adaptarme completamente, demostrar que puedo jugar aquí desde la primera temporada. Este año era esencial venir con tiempo suficiente. Después, quiero elevar mi nivel para ayudar al Bilbao Basket a hacerlo bien en la liga y en Europa”, añade.

Un deseo de Ricardo Fischer es también “poder tener en Bilbao el mismo éxito que tuvieron Marcelinho y Splitter”. “En la ciudad la gente es muy acogedora. Todos los brasileños dicen que Bilbao es un gran sitio para jugar al baloncesto. Yo me siento muy a gusto. Además, Salgado y Mumbrú me están ayudando mucho y se lo tengo que agradecer porque siempre son duros los primeros pasos en un sitio nuevo”, asegura el jugador al que muchos recuerdan por aquel partido en la Copa Intercontinental ante el Real Madrid en el que anotó 26 puntos. Ricardo Fischer es consciente de que eso es difícil de repetir: “Ahora podré volver a jugar de nuevo contra el Madrid y contra equipos de ese nivel. Tengo claro que en la Liga ACB cada partido es un desafío y quiero estar preparado”.