Progreso

Gerardo Hernández Getxo - Lunes, 17 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

El abatimiento ante lo que vemos es tónica general, un abatimiento que se intenta ocultar tras un manto de cinismo, de superficialidad, de desenfreno en la diversión y de falsa y vacía alegría. Muchísimos han tirado la toalla y se dedican meramente a sobrevivir como piezas acríticas de este sistema. Se nos pide motivación, pero hacer las cosas de forma fácil, atendiendo a lo personal y simplificando, está mal visto si no es aprobado por el personal de control que, por cierto, crece como una hidra, aunque con poca visión de futuro, sin demasiada cabeza. La sabiduría popular conoce que para ser más felices, hay que desprenderse de lo más superfluo, que llevado a lo social, de ese hipercontrol que no tiene rentabilidad, pues a fuerza de facilitar, nos ha vuelto débiles y prisioneros de los mismos mecanismos de control en los que hemos confiado. El mensaje social que se difunde es de “ir más rápido para llegar antes a conseguirlo”, y esperar luego que el mismo proceso en el que nos sumergimos (de progreso) sea el que se corrija a sí mismo y produzca el ajuste necesario. Una falacia en toda regla como está demostrándose cada día un poco más. Es, además, como pensar que a base de seguir produciendo el mismo veneno, vamos a obtener algún día la curación milagrosa.