exposición en el Koldo Mitxelena

Turismo caníbal


Un reportaje de Juan G. Andrés. Fotografías Rubén Plaza - Lunes, 17 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

La masificación del turismo y los problemas y comportamientos derivados de la misma conforman el eje de Turismos, la exposición que el centro Koldo Mitxelena acoge hasta el 30 de septiembre. En ella, 15 artistas vascos, españoles e internacionales aportan su visión sobre la transformación social y urbana producida por este fenómeno. Según el diputado de Cultura, Denis Itxaso, la muestra aspira a ser “una llamada a la reflexión desde el punto de vista artístico” y plantea ideas sobre “los límites del turismo” a fin de “pensar qué queremos ser y qué no”.

El comisario Ramón Esparza (Iruñea, 1954) recordó que en los últimos años han surgido voces que “ponen en cuestión la bondad absoluta del turismo masivo”, y citó como ejemplos ciudades como Barcelona, Venecia o Londres, donde el aluvión de turistas ha provocado un encarecimiento del precio de la vivienda y del coste de la vida, y ha expulsado a los habitantes del centro a la periferia. No hay ninguna obra cuyo motivo principal sea Donostia, aunque Esparza admitió que la capital guipuzcoana corre cada vez mayor riesgo de padecer el mismo problema. La muestra pretende “provocar” el “debate” sobre un “fenómeno desbordado” que la sociedad debe replantearse.

Juan Azpitarte (Donostia, 1974) expone Safari, un álbum digital de 400 fotografías tomadas en Barcelona hace un año. El artista se disfrazó con bermudas, chancletas y camisa floreada para pasar inadvertido y disparar su cámara “a diestro y siniestro”. Su caza tenía por objeto documentar “la estandarización masiva de los gestos” de los turistas, que asumen siempre el mismo rol “sin ninguna originalidad,” algo que se refleja especialmente en la forma de vestir y en infinidad de poses. “Hoy hacer turismo no se entiende sin la necesidad de tomar una imagen que luego podamos compartir. Importa más eso que la propia experiencia del viaje”, opinó. Eduardo Chibás utiliza el mismo escenario en Bye, bye, Barcelona, documental sobre una ciudad invadida por el turismo de masas que ha perturbado la vida de sus habitantes y prácticamente les ha expulsado de zonas como la Rambla o Ciutat Vella, además de haber favorecido la subida de alquileres y la desaparición del comercio tradicional en beneficio del dirigido a los visitantes.

Por otro lado, al estilo de los viejos fotógrafos callejeros, el escocés Dougie Wallace dirige su mirada hacia sujetos que apenas tienen tiempo de reaccionar, en este caso, las gentes adineradas que frecuentan los almacenes Harrods de Londres. Por su cámara desfilan sorprendidos turistas originarios de los países árabes, de Extremo Oriente o de las nuevas repúblicas rusas, que desembarcan en el centro a bordo de limusinas y coches lujosos, se hacen selfis y cargan bolsas de Channel.

Para sostener uno de los discursos más potentes de la exposición, el malagueño Rogelio López Cuenca (Nerja, 1959) ha recreado un puesto de souvernirs con objetos adquiridos en las tiendas turísticas de Málaga. La peculiar tienda muestra guitarras flamencas, banderas españolas, bustos de Picasso...

Por su parte, Andrés Nagel (Donostia, 1947) aporta una escultura de hace 40 años, un bañista que proyecta una sombra fantasmagórica. “Yo me muevo en el mundo de las sensaciones, no de los mensajes, y me sorprende que hoy todas las exposiciones traten de emitir mensajes. El pensamiento debe salir del individuo según la información que este tenga”, aseguró el creador.

Otros artistas En el mismo espacio de Nagel se puede contemplar el trabajo del italiano Massimo Vitali (Como, 1944), que muestra un políptico de ocho fotografías de gran tamaño tomadas en la concurrida playa belga de Knokke. Por otra parte, el catalán Antoni Muntadas (Barcelona, 1942) participa con su serie fotográfica On Translation, en la que aparecen individuos en fila esperando en el aeropuerto, la pasarela del crucero o el museo. “¿Hay algo más turístico que las colas?”, se preguntó el comisario.

En su vídeo Das Venedig Prinzip (El síndrome de Venecia), Andreas Pichler (Bolzano, 1967) muestra una ciudad atestada de turistas por el día y vacía por la noche porque ya nadie puede vivir en ella. También aparecen los grandes cruceros, con un altura equivalente a un edificio de diez pisos, atravesando el Gran Canal camino de su punto de atraque, poniendo en riesgo la integridad de edificios y palacios históricos. La amenaza de estas embarcaciones también aparece reflejada en la serie fotográfica en blanco y negro de Giani Berengo Gardin (Santa Margherita Ligure, 1930): sus instantáneas incomodaron a las autoridades venecianas y el alcalde ordenó retirar la exposición de la ciudad.

Los holandeses Ilja Kok y Willem Timmers presentan un interesante vídeo protagonizado por la tribu Mursi del sureste de Etiopía, cuyas mujeres decoran con grandes aros sus deformados labios inferiores. “Viven del turismo, se recrean en una imagen topicalizada y se exotizan para posar delante de los turistas”. La extrema dependencia de la imagen en el turismo actual también inspira otro vídeo, MoMa, que Ramón Esparza encontró por Internet. Su creador, apodado Derwald, graba a infinidad de personas fotografiando obras de arte en el museo. Precisamente, Me, Here, Now es el título del trabajo de la artista suiza Corinne Vionnet, que retrata a turistas utilizando su móvil para inmortalizar momentos de sus viajes y también superpone fotografías del mismo lugar tomadas por distintas personas desde un punto de vista idéntico: la Plaza Roja de Moscú, el Taj Mahal... “Refleja la idea de que todos hacemos la misma foto porque queremos confirmar la imagen que hemos visto antes en las guías turísticas y en Internet”, comentó el comisario, que luego se detuvo ante el trabajo de Ambroise Tézenas (París, 1972). El creador francés ha recorrido con su cámara “museos del horror” como Auschwitz, que origina una “tensión discursiva”: por un lado es necesario para conocer la dimensión trágica del Holocausto pero por otro, se ha convertido en una fuente de morbo para muchos visitantes. Hay instantáneas tomadas en Chernóbil, Líbano, Camboya y Letonia, una de cuyas antiguas prisiones soviéticas se ha convertido en un “parque temático” en el que los turistas viven la “experiencia” de ser interrogados, puestos contra la pared y encarcelados.

Por último, Sergio Belinchón (Valencia, 1971) muestra en un viejo televisor Paraíso, una película rodada en Super 8 que aborda “nuestra autoconstrucción como turistas”, mientras que los holandeses Philip Brink y Marieke van der Velde contribuyen con un trabajo documental registrado en Lesbos, donde lograron un gran “contraste” al poner a conversar a los turistas de la isla con los refugiados que llegaban huyendo de la guerra.