solicitan realizarlo en el arriaga

El Consorcio e Igor Yebra unen su arte en un espectáculo benéfico en Bilbao

El dinero será destinado a la asociación La Gota de Leche, que ayuda a más de 280 familias en la villa Han presentado el proyecto al Ayuntamiento para solicitar El Arriaga

Sandra Atutxa - Lunes, 17 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

Bilbao - Cuando existe voluntad y ganas de ayudar a quien más lo necesita no hay proyecto que se pueda resistir. Lo importante es contar con gente dispuesta a ponerlo en marcha. El Consorcio y el bailarín Igor Yebra han decidido formar equipo para embarcarse en una aventura con un fin benéfico. Tienen previsto dar vida a un montaje inédito que se desarrollará en Bilbao durante los próximos meses; un espectáculo cuya recaudación será destinada de manera íntegra a la asociación La Gota de Leche de Bilbao.

Amaia Uranga e Igor Yebra, madrina y presidente de honor de la asociación, se muestran ilusionados con el proyecto y aseguran que “sí o sí se va a realizar”. “Es por una buena causa y cuando nos proponemos algo no lo dejamos escapar”, asegura a DEIA el bailarín. “Estoy muy contenta. Todo lo que sea ayudar a las personas que lo necesitan es muy gratificante”, destaca la cantante. Sin embargo, ambos confiesan que se trata de un reto precioso... pero es un reto”.

Todavía recuerdan cómo surgió la idea. Fue uno de esos días de “locura” en el que, de repente, Igor Yebra lanzó la siguiente propuesta: “¿Por qué no hacemos una gala benéfica en la que yo baile al ritmo de la música del Consorcio?”. Y fue a más. En el montaje podría colaborar Okxana Kucheruk, una de las mejores bailarinas del mundo y la mujer de Igor Yebra.

Lo que quizá no esperaba el propio bailarín es que Amaia Uranga cogiera el guante sin apenas rechistar. “Me encantó la idea”, reconoce, “pero yo no soy la única que forma parte del Consorcio y se lo tuve que comentar a mis compañeros”. Uranga propuso la idea al resto de los integrantes del grupo bilbaino y no solo les gustó, sino que ya están deseando que Yebra baile al ritmo de sus melodías.

Para Julio Piñeiro es la mejor idea que jamás podría haber imaginado. “Casi me caigo de la silla cuando me lo dijeron”, reconoce, ilusionado.

Reunión con el Consistorio De momento, ya se han dado los primeros pasos para poner en marcha la maquinaria necesaria para llevar a cabo el espectáculo. Concretamente, Julio Piñeiro, fundador de la asociación en la villa, ha mantenido una reunión con el Consistorio bilbaino para plantear la idea. “Hemos explicado al Ayuntamiento lo que queremos hacer, cuál es nuestra idea”, dice Piñeiro. Según destaca, el proyecto ha sido acogido de manera satisfactoria y ahora deberán analizar las diferentes posibilidades. Por el momento, han solicitado que el montaje se lleve a cabo sobre las tablas del teatro Arriaga. “Sería un gran regalo para colaborar con las personas más necesitadas a las que ayudamos desde La Gota de Leche”, explica Piñeiro. Sin embargo, es pronto para cerrar fechas, ya que habrá que cuadrar agendas entre los compromisos del teatro y de los propios artistas.

“Son muchas las cosas que hay que cuadrar. Nosotros tenemos muchas ganas de ponernos con ello, pero un montaje así no es nada fácil”, dice Yebra. “Preferimos no fijar fechas hasta que no tengamos todo más cerrado. Lo que tenemos claro es que lo vamos hacer. Tanto yo como el Consorcio estamos dispuestos. Partiendo de eso, ahora nos queda trabajarlo”, apunta Yebra.

La organización de la gala supondrá un importante esfuerzo y mucho trabajo. Sin embargo, Piñeiro ya ha hecho cálculos de los beneficios que pueden obtener para ayudar a las más de 280 familias en riesgo de exclusión social que están con La Gota de Leche en Bilbao. “Calculamos que nos podrían quedar unos 30.000 euros para ayudar a las familias necesitadas”, afirma el fundador de la asociación. “Es mucho dinero que vendría muy bien para la causa”.

Lo que sí tiene claro es cómo se gestionará ese dinero. La intención es abrir una cartilla donde se ingresarán los beneficios de la gala y, a partir de ahí, destinar un fijo anual tanto al comedor de San Antonio de los Hermanos Franciscanos de Iralabarri, del hermano Toño, como a los voluntarios de San Felicísimo de Deusto del padre Román. “Las cuestas claras”, afirma con énfasis.

Sin prisa, pero sin pausa Aunque desde que surgió la idea no han hecho otra cosa que hablar de ello, Amaia e Igor prefieren ser prudentes y reservarse todas las tormentas de ideas que rondan ya en sus cabezas. “Sin prisa pero sin pausa”, aseguran. Y es que, según apunta Amaia Uranga, detrás de un espectáculo de estas características hay muchos elementos que deben estar bien atados. “Cuando un proyecto es serio no se pueden dejar cabos sueltos. Hasta cuando se improvisa hay que ensayar”.