Unai Rementeria Diputado general de Bizkaia

“Si la recaudación se consolida, a final de año tomaremos decisiones en inversiones de calado”

En el ecuador de la legislatura, dos años después de ser investido diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria ve el futuro con optimismo. La recaudación remonta, aunque no pierde de vista el paro y la calidad en el empleo

Una entrevista de Aitziber Atxutegi Fotografía José Mari Martínez - Domingo, 16 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h.

Bilbao - Hace ya dos años fue investido diputado general de Bizkaia [1 de julio de 2015]. Hoy, Unai Rementeria (Mundaka, 1973) tiene razones para mirar al futuro con optimismo. La recaudación parece que definitivamente remonta y, si no ocurre ninguna sorpresa, se cerrará el año cumpliendo las previsiones. Ello deja margen para, al contrario de lo que anunció a principios de legislatura, acometer inversiones de calado. “A finales de año, si las previsiones son positivas, tomaremos decisiones”, anuncia. No olvida los demoledores datos del paro, menores que hace dos años, pero que aún engullen a decenas de miles de vizcainos, aunque ahora, dice, el gran reto está en dignificar las condiciones laborales, salarios incluidos. “Ya toca”, afirma, convencido. El soterramiento del TAV en Bilbao, la situación sanitaria de la ría, el conflicto de las residencias, la captación de inversiones para el territorio... El diputado general repasa la actualidad del territorio en el ecuador de la legislatura.

¿Qué nota pondría a la labor de la Diputación y la suya propia en estos dos años?

-Yo me quedo con la nota que da la gente, que es a quien te debes; autoevaluarse a sí mismo es complicado. Según la prospección del Observatorio de Bizkaia, el transporte público recibe un 6,7; los servicios sociales, un 6,8... Los ciudadanos están valorando bien la política que estamos haciendo y eso es bueno, pero también nos queda mucho por hacer.

¿Por ejemplo?

-Muchas cosas. Hemos avanzado en muchos asuntos que teníamos programados pero me vienen a la cabeza otras iniciativas que tenemos para lanzar: antes de finalizar el año tenemos la nueva concertación de las residencias, el estatuto del cuidador, implementar los fondos de innovación...

¿Remonta definitivamente la recaudación?

-Sí pero, y sé que siempre digo lo mismo, hay que ver los datos de agosto, que es cuando se liquida gran parte del IRPF y del impuesto de Sociedades. Los últimos datos que tenemos, del mes de junio, confirman que la recaudación ha crecido un 10,7% respecto al año pasado; es un incremento importante.

Se superan entonces las previsiones de crecimiento.

-Las pusimos en un 4,3% y sí creo que se van a cumplir. Todo lo que sea por encima de eso, bienvenido sea. La recaudación es un dato objetivo importante, como lo es el PIB, el índice industrial...

Con más recaudación, ¿se afrontarán nuevas inversiones?

-Necesitamos ver cómo acaba el año, qué previsiones de crecimiento del PIB hay, cómo termina la recaudación... Si efectivamente esto se consolida y hay una situación de confianza, de salida de la crisis, me plantearía hacer nuevas inversiones de calado. Es el momento.

Solo en carreteras hay varios proyectos en el cajón. ¿Por cuál empezaría?

-Hay que analizar muy bien cuáles son las necesidades que se plantean a la hora de afrontar un proyecto, porque todo no se puede. Tenemos que saber cuál es la prioridad en cuanto a las soluciones de competitividad y tráfico que hay que dar y eso no me aventuro a decirlo. Todos los proyectos que tengo en la cabeza en ese escenario sería prioritarios: el hermano de Rontegi, la conexión de la Variante Sur Metropolitana con la A-68, la variante de Rekalde, Sollube...

¿Alguno verá la luz a corto plazo?

-Desde que eliges la solución concreta que le vas a dar a cada proyecto hasta que metes la excavadora pueden pasar cinco años; el corto plano no está por debajo de ese horizonte. Cuando finalice el año, si las previsiones son positivas y van en esta línea, tomaremos decisiones.

¿Y en infraestructuras ferroviarias?

-Es necesario hacer un análisis de la vertebración del transporte público en Bizkaia; puede ser soportada a través del ferrocarril y que el transporte por carretera le dé soporte. Y sí veo la necesidad de determinadas infraestructuras en materia de ferrocarril, como la conexión con el hospital de Usansolo o el aeropuerto. ¿Cómo se puede hacer en el tiempo? Poco a poco, porque son grandes inversiones pero, en esa vertebración del territorio, la Diputación está dispuesta a estar.

¿Se sintió aludido por las declaraciones del alcalde Juan Mari Aburto sobre la postura de la Diputación respecto al soterramiento del TAV en Bilbao?

-No especialmente. En ese proyecto no está determinada la financiación, cómo se va a pagar, ni siquiera el coste del proyecto. Aquí hay muchas cosas de las que hay que hablar, empezando por el propio modelo de financiación; quien es competente, el Gobierno de España, tendrá que definir qué plantea y si se acepta por parte de las instituciones vascas.

¿Entrará la institución foral en ese proyecto?

-La Diputación va a estar, en la medida de nuestras posibilidades presupuestarias, en aquellas infraestructuras e inversiones que vertebren el transporte de Bizkaia. Pero de momento no cabe decir si se va a meter dinero.

¿La situación del territorio es ya como para situar las infraestructuras por encima de las personas?

-La actividad económica y el empleo de calidad, que es la mejor política social, y las personas son nuestros ejes fundamentales; el 84% del presupuesto está pensado en esos dos elementos. Si al final de este año la recaudación nos da para garantizar los servicios sociales y tenemos excedentes para inversión, sí.

Han estrechado lazos con Estados Unidos. ¿Para cuándo un vuelo intercontinental desde Bilbao?

-Tiene que trabajarse; no puede ponerse primero el vuelo y ver si se llena. Nos han visitado representantes del Estado de Queretaro (México), Idaho, Nevada, Maryland... Texas, la próxima semana. Todo eso va a generar una relación que, si va bien, ¿por qué no un vuelo?

¿Sería necesario?

-Si esos lazos dan sus frutos, sí; una conexión por vía aérea supone una mejora de la competitividad.

Estados Unidos, Chile, Londres... ¿Tiene previstos más viajes institucionales?

-Tenemos determinadas focos que hay que alimentar en Europa y en el Estado pero no hay ninguna agenda cerrada a día de hoy.

El desempleo sigue siendo el caballo de batalla del territorio. Ha disminuido el paro pero la calidad del empleo sigue estando en entredicho.

-Es el reto que tenemos en este momento y donde nos tenemos que esforzar todos. Hasta ahora, la situación de crisis ha afectado a todos los ámbitos: administraciones, empresas, trabajadores... Si la economía va mejorando, y los datos objetivos dicen que lo está haciendo, ahora toca mejorar las condiciones laborales, en todos los sentidos, también una subida de los salarios.

¿Qué respuesta ha tenido por parte del mundo empresarial?

-Yo les escucho decir que hay convenios colectivos que se están firmando o se van a firmar con incrementos salariales. Si se produce esa mejora de la economía, toca hacer eso, porque hasta ahora ha habido congelaciones salariales, reducciones de nóminas...

¿Qué está en manos de la Diputación? ¿Puede hacer algo para garantizar la calidad en el empleo?

-Si le decimos a la gente que tiene que mejorar, hay que empezar por uno mismo. Nosotros lo podemos hacer en nuestro ámbito; aquel que quiera contratar con la Diputación, va a tener que hacerlo aplicando esas cláusulas sociales que recogen unas determinadas condiciones laborales. Nos toca a todos.

¿Usted también cree que se puede vivir dignamente con 650 euros al mes?

-No se pueden descontextualizar las declaraciones y yo no quiero hacerlo. Se habla de la RGI, una red necesaria si cae todo lo demás. Esa red son 650 euros si eres una persona y de ahí se va incrementando si formas una unidad familiar. Pero es una red, que yo creo que hay que mantener, y esta sociedad tendrá que ser más rica todavía e ir mejor en cuanto a la actividad económica y el empleo para que pueda existir.

¿Le preocupa el estado sanitario de la ría?

-¡Qué rápido se nos olvida donde estábamos hace quince años y cómo está ahora! ¿Si me preocupa? Mire, lo que a mí hoy me preocupa es que haya más de 70.000 personas en Bizkaia que quieran trabajar y no puedan o que el trabajo que tienen no sea estable o no tenga las condiciones adecuadas. La ría y su condición ira mejorando año a año.

¿Usted se bañaría en ella?

-Me gustan las playas. Cuya limpieza y servicio de socorrismo, por cierto, gestiona la Diputación.

¿Ve la luz al final del túnel en el conflicto de las residencias?

-Nosotros, como Administración, hemos hecho lo que nos corresponde: adoptar un nuevo pliego de concertación, que va a salir antes de finalizar el año. Ahí se incorporan incrementos de ratio de atención directa y se aplican las cláusulas sociales, con lo que aquel que tenga mejores condiciones laborales, mejor. También supone que quien elige el centro al que quiere ir es el paciente y lo hará con el que le ofrezca calidad.

Los sindicatos no están satisfechos con esos pasos, ellos consideran que no son suficientes.

-Si se le exige a la Diputación que con dinero público resuelva problemas que corresponden a una empresa privada, no. No voy a subir los impuestos para resolver los problemas de un sector privado. Y con todos los pasos que hemos dado como Administración les vuelvo a exigir que lleguen a un acuerdo laboral.

¿Confía en que lo hagan?

-Necesariamente; si no, se están cargando un sistema de concertación que es muy bueno y está muy bien valorado por los ciudadanos y por cualquier observador que viene. Tienen que tomar decisiones porque el sistema funciona. Admito que estoy muy defraudado.

¿Qué descuento tendrán los vizcainos para ir a Gipuzkoa por la autopista A-8 en coche?

-No puedo dar de momento una cifra, porque todavía se está trabajando.

¿Cómo de avanzadas están esas negociaciones entre las diputaciones para unificar las tarifas en los tres territorios?

-Mucho. Para el próximo año será una realidad. Y ahora me preguntará cuánto va a costar...

Me lo ha quitado de la boca.

-Solo al hecho de que hayamos llegado a un inicio de acuerdo para trabajarlo ya le doy un valor importantísimo. Estoy muy contento de que las tres diputaciones nos hayamos puesto de acuerdo.

Se acaba de modificar el impuesto de plusvalía para limitarlo únicamente a los casos en los que se produzca una ganancia en la venta de un piso. ¿Temen que pueda afectar a la recaudación de los ayuntamientos vizcainos?

-No. El porcentaje de ingresos que supone a nivel municipal es muy reducido.

¿Funciona bien el pacto de gobierno PNV-PSE?

-Le voy a responder a la gallega: ¿ha oído algún ruido?

De momento, no.

-Si hay algo, se va a notar enseguida; en cualquier gesto, en cualquier comparecencia. Yo estoy contento; esto es un gobierno con dos formaciones políticas que está funcionando bien, con máxima lealtad.

Se lo preguntaba porque sí ha habido fricciones en algunos ayuntamientos y en Barakaldo los socialistas incluso han amenazado con no apoyar los presupuestos, rompiendo así el pacto de estabilidad.

-No sé si eso es así pero nosotros no tenemos esa tensión. El pacto va bien, tiene muy buena salud.