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Cientos de juegos sobre las mesas

Cerca de 400 personas disfrutaron en Zalla de un encuentro que reivindica el ocio a la antigua usanza

Un reportaje de Elixane Castresana - Lunes, 17 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:02h.

EL sumo sacerdote de la orden del Kephri acaba de fallecer y el faraón busca un sucesor o sucesora. Ganará quien logre treinta puntos en una partida en la que “no interviene el azar: no hay dados ni cartas”. Solo la lógica tiene la llave hacia el cargo. Lo explica Xabi Alarcón, el creador junto a Pere Martínez del juego de mesa del mismo nombre. Tras dos años de pruebas y cálculos han lanzado 250 unidades al mercado. De una de ellas disfrutaron los 375 inscritos en el encuentro de ocio que acogió el frontón de Zalla: juegos de mesa, de rol, cartas o miniaturas que congregaron a aficionados de distintos lugares del Estado.

Una Semana Santa diferente. Cuatro días y tres noches de diversión ininterrumpida. “Es cierto que llevamos el ritmo un poco cambiado”, explicó Jokin García, portavoz de Ábaco, la asociación bilbaina que organiza el encuentro. La primera edición se celebró en la sede del grupo en Ametzola “con noventa participantes”. El año siguiente, 2016, convocaron a 280 personas en Orduña y en Zalla han rozado las 400. “Nos habló del pueblo una socia que vive allí y se han volcado con nosotros. Han anunciado el encuentro en la revista municipal y otros puntos informativos y los bares han organizado un pintxo pote”, agradecieron.

“El boca oreja” está ayudando a difundir un evento que persigue “proporcionar a los adolescentes un ocio sano y alternativo al alcohol o los videojuegos, abierto a la participación de familias al completo”. Las mismas razones que motivaron el nacimiento de la asociación Ábaco en 2013. Desde entonces “colaboramos, muchas veces con ayuntamientos, en multitud de actividades relacionadas con este tipo de juegos para dar la oportunidad de que los aficionados se apunten de forma totalmente gratuita”. “Actualmente en la asociación contamos con 51 socios cuyas edades van de los 19 hasta los 56 años”, repasó Jokin García.

A Zalla acudieron participantes “de Madrid, Valladolid, Nafarroa, Alicante y Zaragoza, pero también de Ucrania, Argentina o Rumanía”. Generalmente, quienes instalan la mochila y el saco de dormir, además de por comodidad, lo hacen para aprovechar al máximo el tiempo disponible para aprovechar el calendario. “Planificamos un programa que se publica con antelación en nuestra página web, pero también suelen surgir actividades espontáneas durante las mismas jornadas. Y nunca faltan salidas al monte o excursiones culturales por la localidad anfitriona”, relató el portavoz de la asociación Ábaco.

Así, en Zalla se llevaron a cabo “partidas abiertas de rol y rol en vivo, demostraciones de juegos o una ludoteca familiar con partidas explicativas e incluso torneos”. Y es que el encuentro sirve de puerta de entrada a los juegos de mesa a contendientes no tan acostumbrados a ellos como los más incondicionales. Como los hijos de Raquel López y sus primos, que pasaron divirtiéndose en el frontón “los cuatro días que han durado las jornadas”, según comentaron los pequeños.

En el mostrador de acceso al recinto deportivo pudieron escoger entre una gran variedad de juegos. Lejos de bajar el ritmo por la competencia de las videoconsolas, “cada vez se fabrican más de una variedad tremenda, más de cien títulos nuevos cada año”, apuntaron Jokin García y sus compañeros. “Casi cualquier cosa que te imagines se puede convertir en juego de mesa. Los hay de inspiración histórica, de terror, fantásticos o los que toman argumento de las películas;las partidas pueden resolverse en poco tiempo o durar horas, y no siempre unos ganan y otros pierden: existen juegos cooperativos en los que se compite en conjunto”, explicaron los organizadores de la cita lúdica. Dentro de los juegos de mesa “hay una subcategoría, aquella en la que intervienen las estrategias”. En cuanto a las cartas que adquieren valor de objetos de coleccionista, sin lugar a dudas reina Juego de tronos. Y las miniaturas aportan un aliciente extra, el de decorarlas con el toque personal.

El sector está en auge, “ya superada la mala fama que persiguió a los juegos de rol”. “Yo siempre cuento una anécdota. En una reunión a la que vinieron varias familias, mientras los niños participaban en talleres inspirados en La guerra de las galaxias las madres se inscribieron a juegos de rol y salieron encantadas”, señaló Jokin García. “Un juego interpretativo y narrativo en el que los jugadores interpretan a distintos personajes bajo las indicaciones de otra persona que lleva el peso de la historia”, detallaron.

CreaciónAquellas familias quedaron encantadas con el rol, como quienes pudieron compartir partida con uno de los creadores del juego que eligieron entre los que la asociación Ábaco puso a su disposición.

Los catalanes Xabi Alarcón y Pere Martínez se fijaron en la cultura egipcia para envolver el mecanismo de su obra, “en la que no interviene el azar”. Dos años de prueba y error les llevó concretar las reglas del juego. “Está todo calculado para partidas con un máximo de cuatro personas en liza. Al mover las fichas consigues unos puntos y la partida termina cuando alguien suma exactamente treinta. En cada turno solo se pueden poner en juego seis fichas de las ocho disponibles, y ninguna puede mover más de tres puntos al mismo tiempo. También se pueden utilizar dos maniobras: la carga, para eliminar la ficha del contrario y otra para desplazarla. Un juego abstracto en el que vas anticipando todas las opciones”, describió. Xabi y Pere recurrieron al crowfounding para poder comercializar 250 unidades. Aunque ya se les han ocurrido ideas para continuar, en todo caso no lo harían inmediatamente.

De modo que habrá que esperar para que otra de sus apuestas se despliegue en próximas reuniones como la que ayer finalizó en Zalla. Después de cuatro intensas jornadas, los congregados en el frontón Mimetiz empezaron a levantar el campamento y dejaron Enkarterri con las mochilas repletas de nuevas amistades con sus mismos intereses lúdicos y la promesa de reencontrarse el próximo año por estas fechas en otra sede.