proliferan los negocios de ocio infantil

De ‘cumple’ en limusina

Desde una clase de submarinismo a una ‘batalla’ con pistolas láser, las celebraciones infantiles ya no son lo que eran. No hay más que echar un vistazo a la proliferación de negocios

Un reportaje de Arantza Rodríguez - Domingo, 16 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:03h.

HAY quien alquila un rocódromo con sesión de cine y palomitas incluidas. Quien se los lleva a batallar con pistolas láser o de bolas de pintura. Quien les invita a una clase de baile, artes marciales o submarinismo o les pone a hacer lo mismo experimentos que cupcakes. Otros contratan a un mago o reservan un paseo con karts a pedales, una yincana o una sala de escape. También hay quien organiza torneos de fútbol entre padres e hijos con copa para todos o una fiesta temática con disfraces de Star Wars, photocall, sesión continua de pelis y tarta del Halcón Milenario como colofón. Basta con hacer un pequeño sondeo entre una decena de madres y padres vizcainos para concluir que los cumpleaños ya no son lo que eran y la proliferación de negocios y actividades destinadas al ocio infantil es una buena prueba de ello. Lejos de las sencillas merendolas de antaño, la oferta es tal que uno no deja de sorprenderse. Entre las propuestas más novedosas destaca la de darse un garbeo con los amigos en limusina. Han leído bien. “Normalmente suelen contratar una hora y les damos un paseíto por Bilbao o por la zona de playas. Les incluimos, aparte del Champín, que es una especie de cava sin alcohol para menores, refrescos, agua y bolsas de cumpleaños. Luego les hacemos fotos dentro, fuera, saliendo por el techo, con las copitas... Lo pasan bien”, explica Iván Iriondo, propietario de Bilbao limusinas, una empresa afincada en Mungia. Ese “paquete básico”, de una hora de duración, cuesta 160 euros, y muchas veces, señala Iriondo, “las familias lo pagan a escote”. La celebración, sin embargo, no se da por concluida cuando los chavales bajan del vehículo. “Muchas veces, el cumpleaños sigue en otro sitio, ya sea un local ambientado para los pequeños con bolas y demás o un restaurante”, afirma este profesional. En la limusina, donde se celebran tanto cumpleaños como comuniones y bautizos, tienen cabida niños y niñas de todas las edades. “Cuando son chiquitines, les pedimos a los padres que pongan la silla reglamentaria para que vayan seguros”, aclara y explica por qué menores de tan corta edad se sienten atraídos por este vehículo de lujo. “Como ya sale tanto en la tele, en las películas o en las series, al final los críos, que ya están locos con los coches y las motos, te vienen desde los 5 o 6 años con la limusina, el camión y demás”, comenta y añade que, como en todos los negocios, la demanda va creciendo gracias “al boca a boca”. Entre sus clientes no faltan las familias extranjeras. “Los brasileños o peruanos cogen la limusina y luego les dejamos en un restaurante, donde siguen con la fiesta del chaval o la chavala. Muchas veces se tiran todo el día”, cuenta. También les contratan para las celebraciones de los 15 años de las adolescentes, que tienen especial relevancia en otros países. “De esas hacemos bastantes. Van con un vestido de gala, con su corona, los amigos de traje, las amigas de damas de honor... Es como si fuera una boda, aunque es un cumpleaños”, aclara. De 5 euros por niño a 17,50 Dejando a un lado el recurso de los locales de comida rápida, donde las hamburguesas y pizzas han relegado al chocolate con churros, otra de las opciones en auge es alquilar un txoko, equipado con recinto de bolas, videoconsolas o futbolín. Por unos 160 euros se puede reservar un local seis horas durante una tarde del fin de semana, corriendo la merienda a cargo de las familias, que a veces comparten gastos celebrando varios cumpleaños a la vez. Algunos de estos negocios ofertan fiestas temáticas, que incluyen invitaciones personalizadas, talleres, regalos para los invitados, servicio de camarero, música, decoración y merienda. El precio por una de estas celebraciones, de tres horas de duración, se multiplica a razón de unos 17,50 euros por niño. A menudo en este tipo de eventos se exige un mínimo de ocho o diez asistentes.

Hay otras alternativas, como la ofrecida por un gimnasio de Bilbao, donde por 50 euros una decena de menores puede asistir a una clase de artes marciales y juegos durante dos horas, siendo la familia la que aporta la merienda. También se pueden celebrar cumpleaños infantiles dándose un chapuzón en una piscina o jugando a futbito, posibilidad que ofrece, por ejemplo, el polideportivo Pando Aisia de Portugalete.

En algunos de los negocios dedicados a estas celebraciones infantiles llegan a tener todas las tardes de los fines de semana de un mes reservadas, lo que da una idea de la demanda. En Bizkaia Park Abentura, el parque infantil abierto en Güeñes el pasado 1 de diciembre, tuvieron el aforo destinado a cumpleaños completo “varios sábados” del pasado mes, lo que supuso que entre 150 y 200 personas asistieron cada una de esas jornadas a dichas celebraciones. El parque, no obstante, permanece abierto hasta completar su aforo total de 700 personas, entre niños y padres. “Hay cumpleaños de 10 niños y otros que son de 25. También viene mucho adulto. A veces hasta dos o tres por niño, con lo que se va llenando”, detalla Tontxi Aguilera, uno de los responsables de este parque temático cubierto.

En este recinto, de 2.800 metros cuadrados, se festejan tanto “cumpleaños individuales como trimestrales de colegios, en los que se juntan de 3 a 7 a la vez”, explica Aguilera, quien informa de que el precio por niño es de 14 euros un sábado o domingo por la tarde, siendo diez el número mínimo de invitados exigido. A estos 140 euros habría que sumar las consumiciones que realicen los padres, ya que estos no pagan entrada. “Algunos reservan mesas y encargan tortillas, pizza o pintxos y otros consumen por su cuenta”, señala. La fiesta de cumpleaños, de entre 3,5 y 4 horas, incluye “la entrada a las actividades del parque, que ya es algo novedoso, la merienda, el acompañamiento de monitores y actores disfrazados de piratas y un espectáculo final. La gente de momento no nos está pidiendo nada especial”, dice. Porque, por si fuera poco, ofrecen la posibilidad de contratar actuaciones, tematizaciones o tartas especiales. Una guinda para un pastel imposible de terminar.