MESA DE REDACCIÓN

Divino tesoro

Asier Diez Mon - Lunes, 20 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:03h.

NO hay mayor verdad a las afueras del jardín del Edén que la que revela el mantra que nos persigue en la adolescencia: Si no estudias te arrepentirás. Que levante la mano el que no se ha visto en el trance de escuchar la letanía en un momento -o un lustro- de flaqueza educativa. El caso es que la mayoría no nos caemos del caballo hasta que llegamos a cierta edad y hay hasta quien vive en la más completa inopia y nunca le coge las vueltas al mensaje. Todavía no me he visto en la necesidad de sacarle filo a la frase con mis herederos, no me han dado motivos, todo llegará. Pero la idea me ronda desde hace tiempo y me golpea cada vez que caigo en la cuenta de que las criaturas están en fase de proyecto, son poco más que el temido folio en blanco al que se enfrenta el escritor y, aun con nuestra ayuda, les toca a ellos escribir su historia. Como a todos, me dirán, pero a nuestros divinos tesoros les va a tocar subirse al caballo de la revolución digital, a una marea de cambios constantes que impide siquiera percibir el perfil de los puestos de trabajo del futuro. Y ese caballo no tiene pinta de pararse, así que les tocará reciclarse constantemente. Y todo ello después del cepillado que le han pegado al modelo laboral y a las pensiones durante y con la excusa de la crisis. El camino se intuye muy complejo, seguramente tanto como les parecía a mis aitas. Tan complejo que cobra realismo otra frase oída en edades tiernas: No me pondría ahora en tu lugar.