Athletic 3 - Apoel 2

El enemigo está en casa

El Athletic se complica la eliminatoria por culpa de sus desajustes
Los antecedentes con un 3-2 le favorecen

Pako Ruiz - Viernes, 17 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:03h.

bilbao - Vamos, que el Athletic asume que le tocará sufrir, y mucho, en Nicosia si quiere entrar un día después en el bombo de los octavos de final de esta Europa League. Y deberá superar el infierno que le espera en el GSP Stadium por culpa de sus desajustes en un partido que lo lógico hubiera sido sentenciar ayer mismo a tenor de la diferencia entre ambas escuadras, con un conjunto rojiblanco que volvió a caer en un déficit ya con síntomas endémicos tanto en la pegada como en el blindaje defensivo. Incluso deja de ser noticia que el colectivo de Ernesto Valverde remonte en San Mamés, la séptima ocasión en que lo hace este curso y la tercera consecutiva tras las volteretas selladas en liga frente al Sporting y el Deportivo.

El Athletic fue el peor enemigo del Athletic, lo que rentabilizó un APOEL que vio cumplido su deseo de salir vivo de Bilbao y jugársela en su feudo, donde, al igual que le ocurre a los leones en La Catedral, se siente poderoso. Surge ahí ese punto de vértigo que causó en el entorno el 3-2, especialmente porque el conjunto rojiblanco no presume de credibilidad en sus desplazamientos, donde solo ha sido capaz de ganar a un equipo de Segunda B, el Racing, desde el pasado septiembre, al mismo tiempo que sus tres anteriores viajes en la fase de grupos los saldó con dos derrotas sin paliativos, Saussolo (3-0) y Genk (2-0), y un empate ante un rival ya eliminado, Rapid de Viena (1-1).

Lo cierto es que el Athletic está prácticamente obligado a marcar en Nicosia, porque la baza del 0-0 supone un riesgo extremo. Será entonces cuando la exigencia ponga a prueba a este conjunto rojiblanco, capaz de lo mejor y de lo peor en un mismo encuentro. Ayer acentuó esa bipolaridad, también expresada en el banquillo, donde Valverde tomó decisiones que llegan a causar extrañeza. Hubo, por tanto, mucha letra pequeña. Empezando por la falta de puntería, que evitó un triunfo holgado de los leones, y cerrando por los despistes que gestaron los tantos del APOEL, que, eso sí, tiró de una eficacia envidiable, dos de tres.

Al Athletic le queda un consuelo. Los antecedentes con un 3-2 en el partido de ida en San Mamés le favorecen. Un escenario que ha sucedido en dos ocasiones anteriores. En su primera campaña en competición continental, 1956-57, aquel equipo de Daucik venció por este mismo resultado en el capítulo inicial de los octavos de la vieja Copa de Europa al Honved húngaro, renta que supo mantener en la vuelta en campo neutral, en Heysel (Bruselas), al empatar 3-3. En el play-off de la Europa League en el ejercicio 2009-10, el Athletic de Joaquín Caparrón venció también 3-2 en la ida al Tromso y le tocó sufrir en Noruega con un angustioso 1-1 para meterse en la fase de grupos.

Emerge también otro matiz que le puede ayudar al conjunto de Valverde, ya que el APOEL disputa el lunes en el mismo GPS Stadium un duelo clave en su liga, en la que es líder, ante el AEL Limassol, segundo clasificado; mientras que los leones gozarán de un día más de descanso, aunque tienen por delante un largo viaje tras jugar en Mestalla, otro choque exigente.

el beñat desconocido La noche retrató el momento de Beñat, al que Valverde mantuvo los noventa minutos cuando casi todo San Mamés pedía su cambio en lugar del de Iturraspe, que de nuevo fue el damnificado. El de Igorre, que el domingo cumple 30 años de edad, no pudo celebrar por todo lo alto su partido 150 como rojiblanco, ya que cometió varios errores, el último determinante en el segundo tanto chipriota, merced a una pérdida evitable que la aprovechó Gianniotas para fabricarse la acción del 3-2 cuando lo que pintaba más creíble era el cuarto de los rojiblancos.

Beñat no ha cogido su tono idóneo en una campaña en la que acusa los parones que ha tenido por sus molestias musculares. Valverde puso una fórmula poco habitual, con Iturraspe y el arratiano en la sala de máquinas, lo que a priori aseguraba una mayor posesión y precisión en la salida del juego. Fue así en muchas fases, pero en la que fue Iturraspe el que aportó más criterio y mejores decisiones. Sin embargo, Valverde tiró de su manual y retiró al de Matiena, al que, como se sabe, le perdona muy pocas.