gestión de cinco entidades sociales

Sendotu acompaña a 3.800 personas en sus procesos de inclusión en Bizkaia

La Diputación cofinancia el proyecto que gestionan cinco entidades sociales. El programa incluye formación y diferentes actividades socioeducativas

Aitziber Atxutegi - Jueves, 11 de Febrero de 2016 - Actualizado a las 06:06h.

Bilbao- Roberto llevaba toda la vida trabajando en la hostelería antes de quedarse en paro aunque, paradójicamente, no planea su futuro en este sector. Reconoce que la cocina no le atraía en absoluto pero ahora, un año después de iniciar un curso, le ha empezado a coger el gusto a moverse entre fogones y cazuelas. Él es uno de los 3.840 participantes del programa Sendotu Aldiberean, una iniciativa para la inserción sociolaboral impulsada por cinco entidades sin ánimo de lucro y cofinanciada por la Diputación. “Trabajar con las personas que peor lo pasan y que más descolgadas se quedan en la sociedad es una prioridad para nuestro departamento”, destacó la diputada de Empleo, Inclusión Social e Igualdad, Teresa Laespada, que ayer visitó uno de los centros bilbainos en los que se desarrolla esta iniciativa.

Cáritas, Agiantza, la Fundación Peñascal, Zabaltzen y Gaztaroa-Sartu pusieron en marcha hace un año el programa Sendotu, para eliminar los obstáculos que impiden a las personas que están más lejos del mercado laboral encontrar un empleo, a través de apoyos sociales y formación. Los participantes en el programa, que tienen a su disposición los recursos servicios de las cinco entidades, llegan derivados, principalmente, de los servicios sociales o de otras entidades sin ánimo de lucro. El perfil, tal y como explica Karmele Artaraz, directora de Gaztaroa, es el de personas que tienen más dificultades a la hora de encontrar un empleo. “Mayores de 45 años, con muy baja cualificación, mujeres, familias monoparentales...”, explica. “Algunos hace mucho que no han trabajado, o lo han hecho en empleos de baja cualificación, o no lo han hecho nunca. O, simplemente, quieren formarse porque están cobrando la RGI y quieren buscar un empleo”. Dependiendo del perfil de cada participantes, se establecen unos objetivos u otros. “El empleo no es siempre el objetivo último;puede ser trabajar hábitos, un estilo de vida saludable e incluso participación social”, advierte la directora de Sartu. Las metas que se ha marcado el programa, no obstante, son más que ambiciosas: un millar de puestos de trabajo, además de 1.350 cualificaciones profesionales.

Precisamente en Muelle 3, el centro que la diputada foral visitó ayer, se desarrollan actividades encaminadas a la formación para el empleo -cocina, albañilería y limpieza-, formación prelaboral, socioeducativas, intermediación laboral y programas de acompañamiento social. “Entre todas las entidades tenemos una batería de recursos puestos a disposición de la inserción de las personas”, remarcó Artaraz.

Roberto toma parte precisamente en uno de esos cursos prelaborales de cocina. “Además, un día a la semana salimos a pasear, visitamos museos, hacemos yoga... No se trata solo de aprender a cocinar sino de ampliar tu espacio vital. Yo estoy encantado”, relata. Cuando termine, quiere realizar otro taller de limpieza, con la mirada puesta en un puesto de trabajo. “Haces prácticas y tienes más salida laboral”, explica.

El proyecto obtuvo financiación del Fondo Social Europeo y, desde el año pasado, también de la Diputación, que aportó 150.000 en 2015 y se ha comprometido a seguir apoyándolo hasta 2020. “Apoyar a las personas que están en riesgo de exclusión social o parados de larga duración debe ser una prioridad y este proyecto encajaba muy bien. Se acerca mucho a nuestras líneas estratégicas”, explicó Laespada.