Historias de la vida

Virginia Martín, abogada entre legajos y pucheros

Virginia Martín Orive compagina la abogacía con un blog de cocina, reconocido por prestigiosas publicaciones

Un reportaje de José Basurto - Lunes, 7 de Diciembre de 2015 - Actualizado a las 06:04h.

CUENTA Virginia que su abuela le llamaba “pinche de cocina” porque siempre estaba “enredando” con ella o con su madre en los fogones. “La cocina siempre ha estado muy presente en mi vida”, confiesa. Eso se debe a que en casa de los Martín Orive “siempre ha habido buenos cocineros y buenos comedores”. Así que Virginia se educó en un ambiente culinario de altura. Y lo ha ido cultivando a lo largo de toda su vida, pero únicamente en el ámbito familiar. Sin embargo, desde hace unos años miles de personas de todo el mundo pueden compartir los platos que cocina en su casa a través del blog Sweet &Sour. Virginia ha conseguido que hasta los rusos se interesen por sus recetas. De hecho, le pidieron autorización para publicarlas y editarlas en un pequeño libro. Ha tenido más ofertas, pero ella las ha rechazado. No quiere profesionalizarse. Prefiere seguir compaginando su trabajo como abogada en un despacho, que comparte con su marido en Bilbao, con su afición a la cocina. Su modus operandi es muy sencillo. Durante la semana, entre caso y caso, va pergeñando la idea y el fin de semana “la ejecuto”, dice. Cocina y fotografía el resultado, eligiendo muy bien el encuadre y el escenario, un aspecto artístico que ha sido elogiado y destacado por prestigiosas revistas de decoración y cocina.

Virginia descubrió el universo culinario que hay en Internet cuando comenzó a buscar recetas en la red. “Entonces me di cuenta de que había un montón de gente que comparte sus recetas”, recuerda. Así que reconoce que “poco a poco me fui metiendo en ese mundo”. Posteriormente, abrió una cuenta en Facebook “porque descubrí que a través de las redes sociales podía estar en contacto con las amigas que había hecho en Estados Unidos, ya que estuve un año estudiando allí”. A través de ese potente vehículo de comunicación fue subiendo imágenes de las “cosas ricas” que cocinaba. Y a partir de ese momento, “la gente comenzó a pedirme las recetas”. Ese clamor popular viral y que “las obligaciones familiares se iban reduciendo ya que mi hija ya había crecido”, le animaron a dar el salto. “Me costó decidirme a abrir el blog porque eso suponía perder una cierta parcela de mi intimidad”, confiesa. Pero dio el paso porque “me apetecía hacer algo creativo”. Eso fue en 2011.

Desde entonces ha publicado cientos de recetas de una gran calidad artística en su presentación. “Siempre busco un encuadre con luz natural y darle a cada receta un ambiente propio”, explica Virginia. Precisamente, las fotografías que ilustran sus platos han provocado la llamada de “muchísimas ofertas de trabajo”. “Me han ofrecido hacer campañas publicitarias de determinados útiles de cocina o de empresas de catering”, desvela, pero ella prefiere seguir manteniéndolo como un hobby. “Hay gente que vive de esto”, reconoce, “pero hay que dedicarle mucho tiempo y para mí, en estos momentos, sería muy complicado compatibilizarlo con el trabajo”.

Esas fotografías que han merecido la atención y el reconocimiento de revistas especializadas demuestran que Virginia también tiene un vena artística que cultivó desde pequeña a través de las clases de pintura que recibía en Santurtzi, localidad en la que se crió. “Luego lo dejé”, cuenta, “pero con la fotografía retomé el pintar, aunque no con pinceles sino con la luz y los objetivos”.

RecetasCon esos objetivos deja constancia de lo que hace los fines de semana en su casa de Getxo. “Normalmente solo subo una receta a la semana, pero intento que sea superprecisa”, dice. Eso quiere decir que “procuro que quien entra en Sweet &Sour tenga una receta que pueda hacerla de principio a fin sin problemas”. También explica los “trucos y consejos” e intenta que “sirvan para alguien que no ha cocinado nunca y para quien cocina mucho”. El resultado es que su blog es visitado por personas de todo el mundo. “Estoy sorprendida de que mis propuestas las vea gente de Japón, Sudamérica, Rusia, Australia o, incluso, desde Irak, a pesar de la barrera del idioma”. Eso le anima a seguir con sus recetas, “aunque me den bastante trabajo”. Pero no le importa. Virginia quiere transmitir el amor que siente por la cocina y en concreto por lo que supone fabricar pan en casa. “Me gusta mucho, me da mucha vida”, dice, “porque hacer pan es como un milagro”. Con “poco esfuerzo y mucha paciencia” se consiguen unos “resultados magníficos”, dice. Tampoco se olvida de cientos de recetas dulces y saladas que contiene su blog. Y le gusta que todas tengan “chispa”.

La protagonista