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Unos pañuelos para poder ver crecer las estrellas

Marina Sesumaga y Roberto Prieta diseñan artículos para recaudar fondos contra el cáncer Los pañuelos y chapas se venderán a lo largo de los Cármenes de Santurtzi en comercios y txosnas

Jueves, 9 de Julio de 2015 - Actualizado a las 06:13h.

Miguel A. Pardo

Santurtzi - El destino puede ser muy caprichoso, para bien o para mal. Puede hacer que una madre tenga que pasar por el trance de ver a su hijo sufrir un cáncer y que, al mismo tiempo, ponga en su vida a personas que le ayuden en todo este proceso. Esto le ha ocurrido a Gemma Pérez. Su hijo Jon padece neuroblastoma, un tipo de cáncer infantil que afecta al sistema nervioso simpático y contra el que están luchando.

Habían pasado años desde que no se encontraba con Marina Sesumaga y, un buen día, se reencontraron y Gemma contó a Marina la enfermedad que Jon padecía. Entonces, Marina comenzó a darle vueltas a su imaginación buscando fórmulas para ayudar a Jon y a otros niños que padecen esta enfermedad. Así, han nacido unos pañuelos y pins solidarios que serán una de las imágenes de las fiestas de El Carmen de Santurtzi.

“Encontrar el diseño de los pañuelos fue sencillo, era incorporar el logotipo de NEN -asociación para la que irá destinada la recaudación de los pañuelos y pins que se vendan- a la figura de la Virgen del Carmen”, desvela Marina, quien acudió a Roberto Prieta para que le acompañase en esta aventura. “Dije que sí sin dudarlo”, explica Roberto, quien se encargó de hacer por ordenador los diseños. Lo que en principio consistía en diseñar unos pañuelos, al final también incorporó pins de dos tipos: uno con el diseño del pañuelo y otro con las letras NEN de la Asociación de Familias y Amigos de Niños con Neuroblastoma. “El pin más difícil de hacer fue el del diseño del pañuelo porque al salir la figura de la Virgen de El Carmen de perfil, no teníamos muchas referencias para hacerlo”, explica Roberto.

Ante esa complicación, Roberto, móvil en mano, hizo unas fotos a este símbolo religioso santurtziarra para tener las referencias que necesitaba. “Se están volcando totalmente con nosotros, es impresionante lo que están haciendo”, señala Gemma, a quien las 24 horas del día se le quedan cortas para atender a Jon y a sus otros dos hijos.

Pero no han sido Marina y Roberto los únicos que se han volcado en esta iniciativa. Los comerciantes, asociaciones y clubes deportivos de Santur-tzi han aportado su granito de arena, como ya lo hicieron en otras iniciativas en favor de la investigación del cáncer infantil. “Santurtzi es un pueblo muy solidario y se está volviendo a demostrar”, destaca Gemma. Estos pañuelos y pins para fiestas de El Carmen ya se están vendiendo a muy buen ritmo. Habían pedido mil pañuelos y otras tantas chapas y han tenido que pedir mil trapos más. “Estoy convencida de que si pidiésemos otros mil, los venderíamos”, señala Marina. La cuantía recaudada se destinará a través de NEN a la investigación de esta enfermedad para intentar mejorar los tratamientos y así reducir las recaídas.

Punto informativo Estos artículos seguirán vendiéndose en comercios, bares, txosnas y demás puntos durante las fiestas de El Carmen, pero, además de eso, el conocimiento de la enfermedad es un aspecto muy importante. Por ello, desde mañana y hasta el próximo día 18, también tendrán un punto informativo para que, quien se quiera acercar, conozca más detalles sobre el neuroblastoma y la leucemia.

Y es que, a lo largo de esta tortuosa andadura, Gemma ha conocido a Patricia Pérez, otra luchadora que está moviendo cielo y tierra con tal de ayudar a su hermana Marta en su lucha contra la leucemia. En ese punto informativo, ella dará a conocer los pasos a seguir para hacerse donante de médula. “Es un proceso sencillo y muchas veces lo que nos falta es tener información”, indica Patricia. Está de enhorabuena, puesto a que su hermana Marta ha encontrado un donante. Mientras tanto, los pañuelos y pins que se vendan estos días en Santurtzi ayudarán a que los niños enfermos de neuroblastoma puedan seguir viendo crecer las estrellas. “Cada pañuelo, es un niño”, concluye Gemma.