El bilbaino, quinto, imprime regularidad a su trayecto remontando nueve plazas
Eduardo Oyarzabal - Lunes, 9 de Julio de 2012 - Actualizado a las 05:38h.
BILBAO. La actualidad va adquiriendo un enfoque más nítido, menos borroso tras abandonar el caotismo. Efrén Vázquez ha enlazado tres carreras en las posiciones que reparten puntos y aunque no haya alcanzado la excelencia de un podio o una victoria, ha despegado en la clasificación general, donde es 11º, con 40 puntos, pero a 25 del 5º, que es Fenati. Ha tocado la regularidad que otorga la divina confianza que permite aspirar a mayores cotas. En la vida, ocurre en las motos, generalmente, no hay atajos hacia el éxtasis de la celebración.
El ejercicio de ayer, el Gran Premio de Alemania, octava prueba del Mundial de Moto3, exigió, a razón del contexto en pista, lluvia a mares –se pospuso la salida–, de la aplicación de dotes peculiares, características de unos pocos. “Experiencia”, alumbraba el de Rekalde, que se congratuló precisamente del manejo de la situación, de que su madurez exprimiera la calma. “Muchas veces hemos pecado, pero esta vez ha salido bien. Es signo de que vamos aprendiendo. La calma ha sido fundamental, más, incluso, que en Holanda”, atestiguaba el componente del equipo LaGlisse, desgranando una complicada cita.
Y es que en Assen tocó remontada y ayer enSachsenring,másde lo mismo. Problemas mecánicos en la jornada de calificación volvieron a ser condicionante enesta ocasión. Efrén largaba 14º y el percal invitaba a la prudencia, “una pena porque el setting que teníamos para condiciones de seco eramuybueno”. Sin elección, el deRekalde se dio cinco vueltas de respiro tras el apagón del semáforo. Un lapso de conciliación con sus sensaciones. Tras confirmarse elmatrimonio, piolet y crampones, inició la escalada.
En el décimo giro al escenario alemán Efrén era noveno, pasajero del segundo grupo de una carrera ya fragmentada. Delante, en una jornada de invitación para valientes que tan pronto destacan como se convierten en imprudentes, las sorpresas brillaban. Miller, Rossi,Martín, Salom, Binder, Folger... hasta que conectó Cortese, que se aupaba desde la octava plaza tras una salida fracaso.
El italoalemán se veía espoleado por las gradas y él se comprometía al todo o nada, nutriendo al riesgo que se podía permitir al echar una mirada atrás: allí estaba el hasta ayer líder Viñales, desfallecido en la 23ª plaza –concluyó 17º–, arrugado por la lluvia, como en Le Mans, donde acabó en la grava. “Hemos tenido problemas con la temperatura del motor”, relataría, cedida la cabeza. Con 10 vueltas ante la visera, con 17 agotadas, Efrén, en progresión, “de menos a más”, registró una vuelta rápida de carrera que se prolongaría hasta tres giros a Sachsenring.
Una catapulta. “He tratado de coger a los pilotos de delante”, decía.Aun primer grupo que rodaba a más de 8 segundos de diferencia. “Perohe visto que fallaban y me he llevado un par de sustos, por lo que he pensado que sumar era importante”, espetaba.
Paulatinamente fue congelando su tenacidad, pero su acertado planteamiento le dio entereza en las postrimerías y, entre errores ajenos y su vigoroso estado, avanzó con temple hasta la quinta posición, un caramelo en un día de perros, en otro fin de semana donde llueven también los problemas que degeneran en improvisación. Ahí la capacidad de interpretación cobra relevancia y por ello se congratulaba Efrén, por ejercer con maestría su condición.
Cortese, agarrado al corazón, no especuló. Sin calculadora, se fortificó como líder antes de llegar a Italia para dar fin al ciclo de tres carreras seguidas antes de afrontar el parón estival. Tras el descanso “habrá que apretar”, promete Efrén.
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