El miércoles se espera una nueva jornada histórica de reivindicación minera contra el cierre prematuro de los pozos
Jorge Fernández - Domingo, 8 de Julio de 2012 - Actualizado a las 05:39h.
Bilbao
ESTÁN convencidos: la supresión del 63 % en las ayudas al carbón prometidas para 2012, el total previsto es de 655 millones de euros, abocaría al cierre de las minas. Pero lucharán por su oficio -cómo no, si ya lo hicieron en el 62, con la consiguiente represión-. Miles de mineros se dejarán la garganta gritando el miércoles contra esta letal medida para el sector.
Hace dos años se hizo público que la Unión Europea no permitirá subsidios más allá de 2018, pero este nuevo tortazo al sector, esta vez propinado por el gobierno de Rajoy, soliviantó a los sindicatos mineros, que en mayo convocaron una huelga que no tiene visos de terminar. Por tanto, 2018 se preveía como el año de la defunción de un sector (la Unión Europea condicionó las ayudas actuales al cierre de los pozos ese año) siempre necesitado de subvenciones como es el del carbón nacional, poco competitivo. Pero ahora, los sindicatos temen que esa muerte se adelante al ser retirados casi dos tercios de las ayudas. Las ansiadas subvenciones se acordaron en el Plan del Carbón 2006-2012. Pero la balanza económica del Estado ha cambiado desde la boyante época en que se firmó ese acuerdo. Ahora, con un déficit público que espanta a Bruselas (8,9% del PIB) la UE impone ajustes al gasto público, y se ha hecho borrón de aquel plan: de los 324 millones directos de un principio a los 100 de ahora. También se recorta un 35% las ayudas para la reactivación de este sector (destinadas a infraestructuras, seguridad minera, formación en otros oficios). "No hay margen para limitar estos ajustes", dijo recientemente José Manuel Soria. Insiste el ministro de Industria en crear una mesa de negociación con los sindicatos, pero solo para hablar sobre el Plan 2013-2018.
Muchos de los manifestantes llegarán a Madrid tras cerca de 20 días de caminata bajo el sol de la ancha Castilla. Han recibido la solidaridad de los paisanos que salían a su encuentro, y se han animado cantando el tradicional himno minero, el Santa Bárbara Bendita. Especialmente emotivo fue el encuentro en La Robla de las columnas procedentes de Asturias, Palencia y León.
La parte más impactante ha llegado con las acciones armadas de los piquetes contra los agentes policiales, que pretendían restablecer el tráfico de importantes carreteras y vías de ferrocarril. Una tercera llamada de atención ante el desastre que se avecina al sector, la han protagonizado aquellos mineros que se han encerrado en los pozos. Bajo el pozo leonés de Santa Cruz del Sil, a cientos de metros de profundidad, siete hombres llevan 45 días aguantando las inclementes condiciones de salubridad y la distancia que les separa de sus familias. También los hay lejos de las cuencas asturleonesas, como en el pozo Escucha (Teruel).
Pros y contras Más allá del empleo que genera, el carbón tiene sus bondades. Es prácticamente el único recurso energético fósil que existe en España, sin las inestabilidades políticas que suponen los exportadores de gas y de petróleo. También es más fiable que la energía renovable, puesto que la generación de energía a través de carbón obviamente no depende de vientos ni horas de sol. La emisión del CO2 es el gran inconveniente del uso del carbón en las centrales térmicas pero la UE financia un proyecto científico para solventar el problema. Hay grandes esperanzas depositadas -y mucho dinero comunitario- en que no genere más contaminación atmosférica. Otros enemigos: las grandes empresas eléctricas que, si no fuese porque el Estado las obliga a consumir carbón español, optarían por alimentar sus céntrales térmicas con mineral extranjero, más barato. La subvención del carbón nacional, acaba repercutiendo en la ciudadanía pues se incluye en la factura de la luz.
Madrid vivió hace doce años otra gran protesta minera. La medida de presión fue fructífera pues dos años más tarde, en 2002, se modificó una decisión de la UE por la que se prohibían más subsidios, lo mismo que se pretende para 2018. Una de las razones para la rectificación fue el fracaso de los planes para crear empleo alternativo en las cuencas mineras. Ahora sería todavía más difícil una reconversión de las cuencas asturianas, por ejemplo, por la crisis. Aún así el declive de la profesión es brutal: de los 45.000 mineros existentes en España en 1986, fecha de entrada en la UE, a los 4.000 de la actualidad. ¿Razones? Se apuesta por otras fuentes energéticas y ya no se hereda el oficio como antaño, pocos quieren ser mineros. Para que su histórica lucha no muera, escribirán un nuevo episodio el miércoles en Madrid. Mientras tanto el ministro de Industria, Soria señaló ayer que intentará mantener la partida destinada al carbón, los 655 millones totales, en los Presupuestos del Estado de 2012. ¿Un deseo sincero o un intento de neutralizar la protesta?. Se verá.
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